Los primeros compases de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado sábado, dejaron un trágico ‘daño colateral’, la muerte de 180 personas, la mayoría de ellas niñas, por el bombardeo de una escuela de primaria femenina en la localidad de Minab, ubicada en el sur del país, junto al estratégico estrecho de Ormuz. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha asegurado esta semana que el Pentágono estaba investigando el incidente, y, junto a otros miembros de la Administración de Donald Trump, ha subryado que las fuerzas estadounidenses «nunca tienen como objetivo a civiles». Sin embargo, una investigación del propio Ejército a la que ha tenido acceso la agencia Reuters apunta a que es «probable» la responsabilidad de Washington, mientras pesquisas realizadas por el diario ‘The New York Times’ basadas en imágenes de satélite y vídeos verificados también señalan en la misma dirección.
Ni Estados Unidos ni Israel han confirmado haber sido los autores del ataque, cuyo balance mortal no ha podido ser verificado de forma independiente. Desde que iniciaran sus ataques el sábado, las fuerzas de ambos países se han repartido sus ataques tanto en el mapa como por el tipo de objetivo, ha explicado un alto funcionario israelí y una fuente con conocimiento de la planificación conjunta a Reuters. Así, mientras Tel Aviv se ha concentrado en aniquilar bases de lanzamiento de misiles en el oeste de Irán, Washington se ha focalizado en este tipo de infraestructura y objetivos navales en el sur.
Según la información de la agencia, obtenida de dos funcionarios de la Administración de Donald Trump bajo condición de anonimato, la investigación del Ejército de EEUU todavía se encuentra abierta y no descartan que surjan nuevas evidencias que exoneren a Washington de la masacre.
La escuela se encontraba cerca de un complejo de la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo de élite político-militar del régimen islámico que reporta directamente al líder supremo. ‘The New York Times’ ha podido comprobar que el ataque tuvo lugar al mismo tiempo que otros contra el complejo de la Guardia Revolucionaria. Además, en aquel momento declaraciones oficiales indicaban que las fuerzas estadounidenses estaban atacanco objetivos navales cerca del estrecho de Ormuz, lo que según el rotativo «sugiere que lo más probable es que hayan sido ellas las que efectuaron el ataque». Asimismo, la investigación del medio neoyorquino descarta que un misil iraní alcanzase la escuela.
Por otra parte, dos funcionarios han revelado a NBC News que miembros de la Administración Trump explicaron en reuniones a puerta cerrada a congresistas que el Ejército de EEUU tenía entre sus objetivos el área donde estaba ubicado el centro educativo.
«Propaganda iraní»
Preguntada por el caso el pasado miércoles, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, acusó a la prensa de caer en la «propaganda iraní» y de «querer hacer quedar mal al presidente». «Quiero decirle de manera muy firme que Estados Unidos no ataca a civiles, a diferencia del régimen deshonesto iraní que ataca a civiles, que mata niños, que ha matado a miles de su propia gente en las últimas semanas y usa propaganda con bastante eficacia», añadió Leavitt.
Por su parte, expertas en derechos humanos, entre ellas la relatora de Naciones Unidas para Irán, Mai Sato, pidieron este viernes que se investigue el bombardeo como posible crimen de guerra. «Un ataque contra una escuela en funcionamiento durante el horario de clase plantea las preocupaciones más graves desde el punto de vista del derecho internacional y debe investigarse de forma urgente, independiente y eficaz, con rendición de cuentas», afirmaron.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ya exigió esta investigación el pasado martes, después de recibir una carta del embajador iraní ante Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, criticando que hasta entonces no hubiera condenado el ataque.











