La Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza ha llamado a una participación masiva en las calles este 8M en una manifestación con el lema Herederas del pasado, creadoras de futuro en la que piden levantar la voz en medio de los conflictos globales recordando que los derechos que no se luchan «se pueden perder».
Las entidades han señalado que es necesario tomar la palabra para recordar que «ser mujer implica más riesgo, más control y menos derechos». Además, la violencia machista sigue presente en la vida de cotidiana de muchas mujeres, sobre todo debido a que el propio sistema patriarcal «sostiene la desigualdad» entre los dos sexos.
La presentación de los actos para este mes de mayo ha servido para evidenciar que dentro de la lucha global no se puede olvidar «a las mujeres que viven en zonas en conflicto». En el acto ha habido un recuerdo específico tanto a las mujeres palestinas, las ucranianas, «las mujeres silenciadas de Afganistán», las de Irán y las de Cuba. Sobre todo para incidir que en muchos lugares la reivindicación feminista todavía pone en riesgo vidas para reivindicar derechos.
La manifestación en Zaragoza comenzará a las 11.30 horas este domingo con una concentración-en la glorieta Sasera y seguirá con la manifestación que saldrá desde la plaza Aragón discurriendo por el paseo de la Independencia hasta la plaza del Pilar.
Entre las reivindicaciones de la coordinadora destaca el reducir la brecha a las que se ven sometidas las mujeres racializadas, migrantes, con discapacidad y de otros colectivos vulnerables que enfrentan barreras adicionales. «La brecha salarial es una injusticia. Porque somos herederas de luchas y creadoras de futuro», expresan.
Por su parte, el colectivo Paraguas feminista ha reivindicado una vida digna y derechos para todos, así como una sociedad «justa, diversa e igualitaria» en el manifiesto que leerá en la manifestación. El texto, el que defiende el feminismo como respuesta frente al racismo, el fascismo y las desigualdades sociales, celebra la reciente regularización extraordinaria de personas migrantes y pide continuar avanzando en derechos para la población extranjera, incluyendo el cierre de los centros de internamiento de extranjeros (CIE) y la derogación de la Ley de Extranjería.
El manifiesto denuncia la exclusión social y promueve ciudades y pueblos «vivos, plurales y acogedores», con servicios públicos reforzados en sanidad, educación, cultura y atención social. Asimismo, reclama el derecho a una vivienda digna y recursos suficientes para prevenir y atender las violencias machistas, con servicios especializados abiertos las 24 horas y dotados de personal formado.












