Las entrevistas de trabajo telefónicas las paso, pero cuando me ven, todo cambia

Daniela Fernández nació con una mutación genética hereditaria y todas las mujeres de su familia tienen marcas en la piel. Se trata de un angioma plano y, lo que vemos es la acumulación de vasos sanguíneos. De hecho, su hija de cinco años también tiene manchas en las costillas y en la columna. Sin embargo, su hijo de nueve años no tiene nada.

A pesar de que tiene el cariño y el apoyo de su pareja, de su familia y de todos sus amigos, se ve obligada a poner una foto en su currículum vitae en la que dichas marcas en la piel no se vean mucho. Asegura que cuando la ven en persona la suelen despedir a los pocos días o la destinan a un puesto de almacén, donde menos se la ve.

«En un par de entrevistas de trabajo me han preguntado si me podía maquillar la mancha para no dar tanta impresión», nos cuenta Daniela, «parece que a ellos les molesta la mancha más que a mí».

Su adolescencia ha sido muy dura, llena de complejos e inseguridades. Potenciadas por varios compañeros de un colegio que de tanto acoso y agresiones física le han dejado casi ciega de un ojo: «Tuve que mudarme de ciudad y empezar de cero».

Daniela Fernández se niega a maquillarse y a quitarse dichas «manchas». Nos ha contado su historia y su día a día en Y ahora Sonsoles, asegurando que luchará por ser ella misma y que no parará hasta que el rechazo sea pasado.

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