En un rincón de la calle Travieso, en Las Palmas de Gran Canaria, un pequeño local que juega con las luces y el humo ofrece una fusión de comidas latinoamericanas con un guiño a la gastronomía mediterránea. Todo lo que sale de su cocina abierta se elabora artesanalmente a partir de productos frescos que hacen un baile de sabores únicos. Sin embargo, su punto fuerte son los líquidos, por lo que se erige como todo un templo a los cócteles.
Más que un restaurante, Indio Comido es un bar enfocado en la coctelería cuyo sello distintivo es ofrecer un «maridaje de calidad con la bebida». Está dirigido por Luciana Gutiérrez y Javier Contreras, un matrimonio venezolano estrechamente vinculado al mundo de la restauración. Ella al frente de los cócteles y él de las comidas, juntos conforman un equipo muy versátil.
Amplia variedad de cócteles
Su amplia oferta de bebidas va desde los clásicos más conocidos hasta originales propuestas con tuno indio, tamarindo o chicharrón. Todos ellos están preparados con frutas frescas, ya que nunca utilizan purés.
Tal y como explican Luciana y Javier, la cultura de los cócteles no está muy extendida en Canarias, pero poco a poco va haciéndose un hueco. Su carta, además, incluye la opción de ser «bartender por un día» y que los clientes diseñen sus propias mezclas.
Luciana Gutiérrez, bartender de Indio Comido / Andrés Cruz
La flor eléctrica que abre el paladar
Gracias a esta iniciativa han surgido algunos de sus grandes éxitos, entre los que destaca el ‘Reina Madre’, una bebida por la que sienten especial cariño, ya que fue creada en honor a una persona muy especial para ellos.
Se trata de una fresca y aromática combinación que lleva piña, lima, albahaca y extracto de flor eléctrica, una especie que se cultiva entre la Amazonía de Brasil y Perú que ayuda a salivar y despertar las papilas gustativas, creando un sabor muy característico.
Picoteo o comidas completas
Para hacer que las bebidas tengan su protagonismo, pero también se pueda disfrutar del buen comer, su carta incluye platos para picar o para degustar una comida completa, en función del apetito.
‘Por cada sentadilla una quesadilla’ o ‘con los tontos ni a coger hongos’ son algunos de los preparados que, además de llevar curiosos nombres, conducen al paladar por un gustoso viaje.
El sabor del ceviche
Uno de sus platos más demandados es el ceviche, ya sea en su versión clásica o ‘canalla’. La primera de ellas se compone de lubina fresca marinada al momento con una emulsión de ají recoto y leche de tigre tradicional, entre otros aderezos. Además, viene acompañada por choclo, canchita y chips de plátano.
Su segunda versión del ceviche, un poco más suave, utiliza un marinado de leche de tigre de maracuyá. «La gente le tiene un poco de miedo a este tipo de platos, pero aquí el que lo prueba suele venir después muchas veces», asegura Javier.
Desde México hasta Italia
Otro de sus platos de mayor éxito son las tortillas de maíz frescas, elaboradas desde cero con productos locales y rellenas de pico de gallo y costilla de ternera troceada. También es posible disfrutar de una clásica quesadilla mexicana preparada con carrillera de cerdo estofada con un toque de chile chipotle.
Y quienes vayan buscando una hamburguesa con un sabor característico, también están el sitio correcto: pueden disfrutar de lo mejor de una buena smash junto con un queso ahumado de Valsequillo. En su línea de carnes, de un modo u otro, todas las opciones se plantean con productos frescos de kilómetro cero.
A su oferta se suman las bruschettas, un plato italiano, o su propia versión de las clásicas empanadillas asiáticas que han renombrado como ‘gyosas’, dándoles su propio estilo. «Tenemos mezclas de muchas culturas para hacer una propuesta diferente», relata Javier.

Ceviche, tacos, bruschettas y chips de plátano del bar de cócteles Indio Comido. / Andrés Cruz
Arte en forma de carta
La experiencia se completa con las cartas de la comida y la bebida, que están elaboradas con especial mimo y llevan una cobertura de piel con relieve, en el caso de los cócteles, y de madera, para las comidas.
La de los cócteles, concretamente, supuso meses de trabajo. Reúne ilustraciones únicas, curiosidades sobre distintos elementos de las culturas indígenas en el continente americano y unas menciones especiales llenas de cariño.
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