Habilidad, coraje, y, por supuesto, heroica; así es la Strade Bianche, que se disputa este sábado en los bellos parajes de la profunda Toscana y que marca lo que se podría denominar como el minuto uno en una temporada ciclista que empieza ya a galopar en serio. Hasta ahora faltaba un jinete, el que entierra al resto en el mar, el más importante, llamado Tadej Pogacar, y que por fin se monta sobre su caballo en forma de bici.
Si Pogacar entra en acción en Italia, en una temporada que no lo puede conducir a otro lugar que no sea una quinta victoria en el Tour, el fin de semana marca otro hito porque el único ciclista que por lo menos se atreve a toserle, Jonas Vingegaard, también inicia el curso, en este caso en la París-Niza, la primera de las rondas históricas de una semana que alientan el año 2026. Juan Ayuso, el mejor de la clase española, será el testigo y principal oponente en la lucha por la victoria a orillas de la Costa Azul, el domingo 15 de marzo.
Hacia el quinto Tour
La Strade Bianche, un jardín con plantas de infierno, hasta 64 kilómetros sin asfalto y 14 tramos de grava (se disputa también la prueba en categoría femenina), viene a ser el lugar escogido para que Pogacar comience las exhibiciones en territorio europeo. Hace un año debutó -y ganó, no sabe correr de otro modo- en el UAE Tour antes de adentrarse en la competición por el viejo continente que transformó en constantes victorias salvo en la Milán-San Remo (tercero) y la París-Roubaix (segundo), en ambos casos sometido principalmente por Mathieu van der Poel, otro ‘aristócrata’ del ciclismo, que por ahora sólo hace que ganar bien haya sido en ciclocrós o en ciclismo por carreteras asfaltadas.
El recorrido de la Strade Bianche 2026. / GIRO DE ITALIA
De hecho, si se observa la Strade Bianche de este año se ve que está algo más suavizada que en ediciones anteriores, quizá será más rápida y algo menos exigente, pero con el único exponente de anotar el nombre de Pogacar como vencedor por cuarta vez, salvo sorpresa tan monumental como la plaza del Campo, en Siena, donde acaba la carrera.
¿Qué hará?
¿Atacará a 80 kilómetros de la meta como hizo hace dos años? ¿Se irá en fuga con algún rival como Wout van Aert que ganó la etapa del Giro de características similares? ¿Aprovechará la furia previa de su compañero mexicano Isaac del Toro que se vistió de rosa en la victoria de Van Aert en la ronda italiana? Serán las principales cuestiones que el aficionado resolverá en una carrera retransmitida en directo por Eurosport.

El mapa de la París-Niza 2026 / LE TOUR
A unos cuantos kilómetros, a las afueras de París, Vingegaard aguardará un inicio de temporada que se ha tenido que retrasar por culpa de una caída que sufrió entrenando en Málaga, cuando se fue al suelo con la intervención de un cicloturista con pocas luces iluminado su bici. El curso pasado, el astro danés tuvo que abandonar la prueba al caer, lastimarse la mano y pasarse luego varias semanas sin competir al renunciar a competiciones como la Volta que también lo espera con los brazos abiertas a partir del 23 de este mes.
La París-Niza, la eterna ‘carrera del sol’, la que une la capital francesa con el Mediterráneo, se presenta con etapas (salvo la segunda, un esprint) plagada de dificultades, pequeñas cotas y puertos interesantes que endurecen el trazado. Será un recorrido ameno que conduce a que corredores como Vingegaard y Ayuso (vencedor este año de la Vuelta al Algarve, única carrera que ha disputado) se pongan diariamente a prueba.
Examen para la salida de Barcelona
Servirá también la pequeña ronda francesa para que los ciclistas practiquen la modalidad de contrarreloj por equipos (este martes) que luego se escenificará en Barcelona (primera etapa del Tour) donde el que puntúa es el primero y no el quinto corredor que atraviesa la línea de meta. La París-Niza se podrá seguir por Teledeporte y Eurosport.
De este modo y si se tiene en cuenta que Primoz Roglic debuta el lunes en la Tirreno-Adriático, todos los grandes astros ya se ponen en acción, a partir de este sábado, con una temporada ciclista que ahora sí entra en plena ebullición, como si ya saltase la válvula de una olla exprés.













