Una pelota se escapa hacia un balcón y lleva a un niño a descubrir la música que marcaría para siempre el resto de su vida. Ese es el germen de la obra ‘La tarde que llegaron los Beatles’ y el chaval en cuestión es el dramaturgo y actor aragonés Paco Ortega. «Yo tenía once años y cuando escuché esa canción que venía del bar de abajo de casa de mi abuela fue como una iluminación. Mi cabeza musical solo estaba en Mozart y Beethoven, así que fue como un ‘shock’. No solo por esa nueva música, también porque fue como descubrir un mundo que yo no sabía que existía; un mundo de libertad y juventud», explica Ortega. Todo eso sucedió en la primavera de 1964 en la calle San Miguel número 35 de Zaragoza. El bar se llamaba Faema y la canción ‘A Taste of Honey’.
Con esos recuerdos, el reconocido dramaturgo aragonés ha escrito ‘La tarde que llegaron los Beatles’, que se representará desde este viernes y hasta el 15 de marzo (solo los viernes, sábados y domingos) en el Teatro de la Estación de Zaragoza. Además de un homenaje a los Cuatro de Liverpool y a la pasión que el propio Ortega siente por la banda, este íntimo monólgo propone un viaje a la transformación social de las últimas décadas. «Voy contando lo que ha significado para mí su música, pero al mismo tiempo intento hacer una especie de crónica de España y del mundo hasta llegar a nuestros días», indica Ortega.
La represión franquista, la guerra de Vietnam, la llegada del hombre a la Luna, los cambios culturales de los años 60 y 70… Todo eso y mucho más van salpicando un monólogo que se convierte en un canto a la memoria colectiva: «Esa sensación de que lo que sentimos en la intimidad de nuestra habitación, les está ocurriendo al mismo tiempo a millones de personas en todo el mundo».
El cartel de la obra. / ep
La obra, escrita e interpretada por Paco Ortega bajo la dirección de Rafael Campos, sigue la estela de ‘Yo estuve allí. Mi vida con George Harrison’, una producción que llegó a estar dos temporadas seguidas en Barcelona y que aún se sigue representando. «Lo que ocurrió con ‘Yo estuve allí’ fue como un sueño. Y además fue algo muy casual porque yo no pensaba ni interpretarla», apunta Ortega.
Como en esa producción, el aragonés encarna en ‘La tarde que llegaron los Beatles’ a Carlos Izquierdo, una especie de ‘alter ego’ del actor. «El monólogo está contado en primera persona, pero la ficción integra cinco voces en ‘off’: la de los cuatro Beatles y la de Yoko Ono. La historia lineal se interrumpe con las cinco conversaciones que mantengo con ellos», comenta Ortega, que reconoce que en estas charlas también está presente el reproche. «Les pregunto por supuesto que por qué se separaron tan pronto. Y la figura de Yoko Ono tiene su protagonismo. De hecho, un mes antes del estreno decidí que fuera ella quien abriera el espectáculo y de esa forma ya hice las paces definitivamente con ella», indica Ortega, que recuerda que en una ocasión llegó a encontrarse con la que fue esposa de John Lennon.
«Un día, allá por 2001, me topé con ella cuando salía de un restaurante en Nueva York. Aún me dio tiempo a hacerle una foto. Ahora, esa imagen la he integrado en la obra y se la paso al público durante la función; es el único momento en el que rompo la cuarta pared», explica el dramaturgo.
Estrenada con éxito en Barcelona
La obra recuerda incluso las carreras de los cuatro Beatles cuando dejaron la banda y llega hasta nuestros días. «Hablo hasta del concierto que Paul McCartney ofreció hace poco más de un año en Madrid», comenta Ortega, que incide en que el monólogo trasciende el homenaje musical para convertirse en un relato sobre el paso del tiempo, la construcción de la identidad y el poder transformador de la cultura.
La nueva producción de la compañía aragonesa Teatro del Espejo se estrenó con gran éxito el pasado mes de noviembre en Barcelona, donde estuvo tres semanas seguidas constatando que Ortega ha logrado crear un público fiel en la ciudad condal. La obra desembarca ahora en el Teatro de la Estación de Zaragoza en plena celebración de su 30 aniversario. «Después giraremos por otras ciudades españolas, pero llegar aquí es como volver a casa», reconoce el aragonés.
Como ya hizo en ‘Yo estuve allí. Mi vida con George Harrison’, Ortega ha vuelto a trabajar en esta obra con su amigo Rafael Campos, quien ha apostado por una propuesta escénica sencilla. «Nos conocemos tan bien que eso facilita mucho las cosas. Además, él ha ayudado a amansar mi fiera como fan de los Beatles», señala Ortega, que entre 2000 y 2004 fue director del Centro Dramático de Aragón.










