Con el caso resuelto, Amanda y Gabriel lo celebran en su bar de confianza. Han conseguido que un padre se reconcilie con su hijo sin que la ley importe.
Si hay algo que está claro es que Gabriel y Amanda hacen un buen equipo: “Si mi padre supiera los casos que estamos cogiendo en este bufete se revolvería en su tumba”, apunta.
Amanda le recuerda que sus casos absurdos son los que la sacaron de su retiro: “Eso quiere decir que te mola estar conmigo”, dice Gabriel con una sonrisa. “Hay momentos en el día en los que puedo empezar a soportarte”, dice entre risas.
Enseguida, Amanda se da cuenta de que las sillas de la boda eran pares: “Había un invitado de más”. La joven se pone a investigar hasta que descubre a una persona que no había visto antes. ¿Acaba de encontrar a la asesina?









