Suele decirse que Azzedine Ounahi es el mejor fichaje del Girona. Y lo es. Pero menos se habla de un Àlex Moreno cuyo perfil casa a la perfección con el estilo de Míchel y está rindiendo a un nivel superlativo. Que fuese el único lateral zurdo de la plantilla era un riesgo asegurado, especialmente si una lesión en el sóleo lo iba a dejar fuera de combate unas seis semanas. El preparador madrileño, sin embargo, encontró refugio en Arnau Martínez, su comodín.
El parte médico del de Sant Sadurní d’Anoia se emitió el pasado 10 de febrero. Y se estimo un periodo de baja de seis semanas, aunque la lesión se había producido con anterioridad. Míchel, al ser preguntado por su estado en la previa de la visita del Celta, sorprendió con su respuesta: «Quería entrar, pero hemos decidido que no».
No se le esperaba, a priori, hasta finales de marzo-principios de abril, pero el ex del Aston Villa fue acortando plazos hasta el punto de querer estar disponible para enfrentar al conjunto que dirige Claudio Giráldez. En el club optaron por la cautela, como con Ounahi, también porque hacía meses que no jugaba tantos partidos seguidos y no era cuestión de forzar la máquina.
Pues bien, el Girona, 48 horas antes de la visita al Ciutat de València presumió de Àlex Moreno en sus redes sociales. El lateral ya toca balón y, de hecho, podría entrar en la lista para viajar a Valencia y enfrentarse al Levante, tan solo un mes después de caer lesionado.
En caso de que entre en la convocatoria, habría que ver si entraría directo al once. Un escenario que parece improbable dado a la postura prudente por parte del cuerpo técnico. Arnau, pese a no actuar a pierna natural, está rindiendo a buen nivel en la izquierda, mientras que Hugo Rincón está cumpliendo en derecha.
Cuando Àlex Moreno esté al 100%, Arnau regresará a su posición natural. Míchel recupera a uno de los hombres de confianza en un tramo clave de la temporada.










