¿Cómo es su día a día tras su periplo en el Arucas y por qué no le salieron las cosas allí?
Fútbol. No tengo nada más que decir. Al final, siempre se corta la cuerda por el mismo lado. Estoy muy agradecido al club y a los futbolistas. Ahora mismo estoy esperando una oportunidad y preparándome para que el club que me llame se encuentre un mejor Chus. Cuando los entrenadores se marchan al paro ven mucho fútbol, se forman y reorganizan ideas para cuando llegue el próximo banquillo que asumir.
¿Se come mucho la cabeza un entrenador cuando le cesan?
En un primer momento, piensas que eres el tío y el entrenador más inútil del mundo. Luego, las cosas van poco a poco colocándose en su sitio y te das cuenta de que no eres el único responsable; eres parte de lo que funcionó mal y de lo que funcionó bien. La memoria es sabia y se va quedando con lo bueno, desechando lo malo. ‘Que te echen no te convierte en un inútil’ es una frase de Marcelo Bielsa que me gusta acuñar en este caso. Soy el mismo técnico que hizo cosas muy buenas en el Goleta, en el Tamaraceite o que subió al Ceuta… Hay que aprender y seguir.
¿Qué falló en el Arucas?
El primero que falló fui yo. No fui capaz de ganar los partidos necesarios para que creyesen más en lo que estábamos haciendo, poco más. Las cosas muchas veces se tuercen y uno nunca llega a saber exactamente por qué, igual que tampoco sabes por qué van bien. En la fiesta de Navidad dije que íbamos a ser imparables; por el ambiente que se generó, porque veníamos de empatar contra el Tenerife C y de ganar al Lanzarote, al Paso y al San Fernando. Sin embargo, cuando volvimos de las Navidades las cosas ya no funcionaron igual, siendo el mismo grupo de jugadores y el mismo entrenador, haciendo las mismas cosas. Lo mejor es no comerte la cabeza.
Lo que más me llama la atención de Romero es ver cómo convence a los futbolistas de que esa es la manera de hacerlo, desde fuera veo que los jugadores matan por esa idea
Más allá del ascenso a Primera RFEF, ¿por qué guarda tan buenos recuerdos de su etapa en el Ceuta, el próximo rival de la UD Las Palmas?
En primer lugar, porque fue mi primera experiencia fuera de las Islas y los que primero apostaron por mí. Y segundo, porque viví muy bien. A pesar de estar lejos de mi familia, de mi mujer y de mis hijos, la gente en Ceuta me hizo sentir muy cómodo. También es verdad que es una ciudad fuera del territorio peninsular como nosotros, que vivimos a tomar por saco de la Península; tenemos los mismos problemas para desplazarnos, tenemos las mismas inquietudes, las mismas carencias… Son gente muy cercana y con maneras de vivir, de pensar, muy parecidas a la nuestra. Además, en cuanto al fútbol y al club, a mí me hicieron sentir como un Caballa más. Por eso, guardo un recuerdo imborrable. Todo lo malo que pasó allí hace tiempo que dejó de importarme.
¿Qué resultó clave para que en su primer año se lograra el ascenso? Hasta Luhay Hamido, el presidente del Ceuta, dijo que llevaban mucho tiempo siguiéndole…
Se tienen que dar muchas cosas. Lo primero es contar con un presidente que tuviera las ideas muy claras, como es el caso del Ceuta con Luhay Hamido. Hablamos de un mandatario que se sale un poco de lo común; estamos hablando de un criminólogo y químico, a la vez, por lo que es una cabeza privilegiada. Tiene la dosis de ambición y de paciencia justa para permitir que un proyecto camine por donde tiene que caminar. Yo he sido su segundo entrenador en todos sus años en el Ceuta y José Juan Romero, el actual, repite porque ya estuvo en una etapa anterior con él. Es verdad que llevaban tiempo siguiéndome y yo llevaba tiempo en contacto con ellos. Se dio que ellos me querían y que yo quería ir a Ceuta. Lo tenía hecho con el Córdoba B, deseché ir al Recreativo de Huelva… Desde que en Ceuta me dijeron que me querían yo fui ciego para allá porque te daban un proyecto ambicioso con el nivel de futbolistas requerido y con la paciencia para que mi idea cuajase. El presidente me dijo que iba a tener todo el tiempo del mundo para que la plantilla se adaptase a mi filosofía. Además, siempre está presente en el día a día: está todo el día viendo cómo entrenas, cómo trabajas… Eso le hace valorar mucho más tu trabajo que el simple resultado de un día determinado.
¿Es Luhay Hamido muy parecido a presidentes como Héctor o Miguel Ángel Ramírez?
Tienen puntos en común y otros que no. La paciencia que tuvo Héctor Ramírez conmigo se parece mucho a la que tuvo Hamido. A Miguel Ángel Ramírez lo conozco muy poco, pero por lo que veo desde fuera sí que tiene esa calma con los entrenadores porque ve más allá de ese resultado o de un planteamiento más cortoplacista. Con Luis García está teniendo paciencia, con Diego Martínez el año pasado también la tuvo… En eso me recuerdan al presidente del Ceuta. Es verdad que me destituyó a los cuatro partidos, pero algo tuvo que ver en mí para cambiar de idea y cesarme.
Usted dijo tras ser destituido en el Ceuta, apenas un año después de llegar al club, que cuando echan a un entrenador en la cuarta jornada es porque no lo querían desde el principio, ¿qué sucedió para que tuviera esa sensación después de haber sentido mucho apoyo del presidente tal como relata?
El fútbol es contradicción, como la vida. En ese momento tuve esa sensación. Se dieron una serie de cosas durante el verano y antes del Playoff que me hicieron pensar de esa manera. Es la sensación que yo tenía, ahora no sé si era lo acertado o no. Hablándolo después con ellos me dijeron que no. Pero como soy tan claro, pues lo dije.
¿Qué le parece el trabajo que está realizando José Juan Romero? Fue el que le suplió en el cargo y tiene al equipo en Segunda peleando por el Playoff…
En cómo vemos el fútbol somos distintos, pero él consiguió el éxito de una manera y yo de otra, aunque estamos hablando de éxito igual. Lo que más me llama la atención es ver cómo convence a los futbolistas de que esa es la manera de hacerlo, desde fuera veo que los jugadores matan por esa idea, lo cual me parece buenísimo. Le gusta más el ida y vuelta, no necesita que el equipo sea estéticamente bonito, pero no deja de mirar la portería y de atacar… Para mí, es algo espectacular.
Puede ser un poco más cómoda o lujosa la guagua que contrates… pero el viaje es el mismo. La hora de barco hasta Algeciras sigue siendo la misma; si te toca mar de fondo lo vas a pasar igual de mal en Primera o en Segunda..
Se han comentado mucho de las quejas de los clubs por viajar a Ceuta para jugar, ¿cómo eran los viajes en su etapa de Segunda RFEF y qué opina de esos lamentos?
Cada uno puede quejarse de lo que quiera. Yo nunca lo hice. Puede ser un poco más cómoda o lujosa la guagua que contrates… pero el viaje es el mismo. La hora de barco hasta Algeciras sigue siendo la misma; si te toca mar de fondo lo vas a pasar igual de mal en Primera o en Segunda… Entiendo que ahora la gran mayoría de los viajes los seguirán haciendo en guagua como la inmensa mayoría de los equipos de la Península. Ponga que si le toca desplazarse hasta el norte tenga que coger algún vuelo, pero en mi época también cogimos aviones porque el presidente ahí no escatima en esfuerzos. El club no tiene problema y mis viajes creo que son más o menos igual de cómodos que ahora. Los viajes son los que son porque la situación geográfica es la que es. El futbolista está muy acostumbrado a esos viajes e, incluso, mis jugadores preferían ocho horas del tirón en guagua.
Hablando de la UD, ¿qué le parece Luis García como técnico y cómo ve el proyecto?
Hablo desde la distancia porque no conozco en profundidad lo que ocurre en la UD Las Palmas como para hablar con propiedad. A mí me parece fantástico que se haya tenido paciencia con Luis García. En Navidades estaban a dos puntos del Racing y me parece lógico que se mantenga la apuesta por este entrenador. Si hablamos del juego, la UD me parece un equipo que cuando tiene espacios para correr es brillante y temible porque tiene futbolistas de calidad que marcan la diferencia en ese aspecto. Aun así, cuando tiene que hacer ataques organizados ante equipos que se cierran muy bien y ante rivales que son muy cortitos, estrechos y que salen muy rápido a la contra, le cuesta más. Les cuesta porque la velocidad de la circulación es más lenta y porque la movilidad de los jugadores sin balón es escasa, o no es la adecuada para mí. Por ahí el equipo tiene problemas. Creo que Luis García es un entusiasta del control, le gusta que pasen pocas cosas y madurar los encuentros. Eso es lo que yo identifico con lo que veo; no juega partidos abiertos y apenas rota: su pareja de centrales y de mediocentros es siempre la misma, es el núcleo que le da seguridad, que le permite ir creciendo durante el choque. Los rivales le generaban poquísimo hasta hace nada y ahora le llegan más; detecto cierto cansancio en la pareja de centrales y de mediocentros. Si me imagino una charla de Luis García, lo primero o lo segundo que dirá es que tienen 90 minutos para ganar, aunque la intención es ganar los partidos desde el inicio.
A lo largo de su carrera ha logrado unos cuantos ascensos, ¿está la UD en el camino de lograrlo?
He conseguido cuatro ascensos y todos fueron distintos, pero veo a Las Palmas en el camino. Desde el principio de la competición se ha instalado en zona de Playoff y de ascenso directo. Pensar lo contrario… Otra cosa es que se consiga y todo el mundo debe saber que es complicado. Mire el Ceuta, que ahora está discutiendo esas posiciones. Yo creo que Las Palmas lo puede conseguir.









