El oro está disparado. Hace ahora un año, el gramo de oro se situaba en 85 euros. Con este precio, fueron muchas las hermandades que cerraron contratos con doradores o bordadores para la realización de piezas a varios años vista. Sin embargo, un año después, supera los 148 euros, un 74% más que en las mismas fechas de 2025. Ante esta situación, son muchos los artesanos que se han plantado al no poder asumir los costes con el precio cerrado.
En una situación similar se encuentra el precio de la plata. En marzo de 2025, el gramo se situaba en torno a los 34 euros. Si bien este mes de marzo ha caído un poco con respecto a los precios de febrero, el gramo está en casi 90 euros, una cifra desmesurada si se echa la vista atrás. Esto además ha provocado que varias corporaciones consultadas por este periódico hayan postergado proyectos patrimoniales.
«En nuestro sector muchos trabajos se firman con precios cerrados y plazos largos«, explica el dorador Paco Pardo en un comunicado que han compartido muchos de los artistas del gremio en sus redes sociales. Así, apunta que esta situación, «para un taller que compra oro fino real cada semana, es un cambio estructural». Así, sostiene que no se trata solo de «un ajuste» en las cuentas, sino de la «viabilidad» de sus proyectos.
Podría implicar la quiebra
Primero fueron las invasiones de Ucrania y Gaza y ahora la guerra entre EE.UU. e Israel con Irán. La situación geopolítica internacional ha afectado con especial incidencia el mercado de los metales preciosos y daña ya la economía sevillana. Esta situación afecta de forma directa a pequeñas empresas y familias sevillanas cuyos negocios dependen de esto.
Muchos de los contratos que firman los artesanos con las hermandades son a varios años vista y contienen los precios cerrados. «Restauraciones, dorados completos, fases que se ejecutan años después del presupuesto inicial», desgrana el dorador. En una situación habitual, esto no supone un problema, sin embargo, en la actualidad, con la escalada exponencial de los precios, podría implicar la quiebra de algunos artistas.
«Cuando la materia prima casi se duplica, el taller no puede absorber solo ese impacto sin reducir su margen hasta niveles insostenibles», lamenta Pardo. De hecho, el artista asegura que para seguir trabajando «con la calidad que exige el patrimonio», que implica la necesidad de utilizar oro de 23¾ quilates en sus obras, es necesario realizar «revisiones» a los contratos «vinculadas al precio de la materia prima».
Problemas para los bordadores
Si bien sostiene que, como ocurre en otros sectores, en el arte sacro son conscientes de que trabajan con materiales cuyos precios son volátiles y puntualiza que «el taller puede asumir variaciones normales«. Sin embargo, este profesional, que en estos momentos trabaja, entre otras cosas, en el dorado del retablo del Cristo de las Tres Caídas, lamenta que no puede asumir esta subida «sin adaptar las condiciones».
Antes que los doradores, los bordadores denunciaron «una subida bestial» de los precios que mantenían la fábrica cerrada «porque el material subía constantemente». Manuel Solano explica que si el kilo oro fino estaba en 1.800 euros en septiembre, en Navidad llegó a los 6.000 y ahora está en 4.000. De hecho, agradece que muchas corporaciones asquirieran el material hace tiempo «porque ahora hubiera sido imposible».
«Tengo un proyecto que di en el mes de octubre y cuando nos sentamos a hablar después, les tuve que decir que el los números no servían, porque el 25% del presupuesto es el material», recuerda el conocido bordador de Morón. Así, explica que si había presupuestado 150.000 euros en materiales, en este tiempo se han convertido en 300.000 euros. «No sé cómo vamos a escapar», confiesa Solano.















