El Ejército de Israel ha ampliado en las últimas horas su ocupación militar en áreas fronterizas dentro del sur del Líbano, ha confirmado un portavoz castrense, en una acción que describió como defensiva para prevenir posibles ataques de la milicia chií Hizbulá contra su frontera norte.
“Nuestros soldados están operando en el sur del Líbano, en algunas posiciones cerca de la zona fronteriza como parte de una postura defensiva avanzada mejorada”, declaró el portavoz del ejército israelí, Nadav Shoshani, en videoconferencia con la prensa internacional. Shoshani afirmó que fuerzas terrestres se han situado en puntos elevados adicionales, sin detallar ubicación exacta, más allá de los cinco puestos que Israel mantiene en territorio libanés desde el alto el fuego de noviembre de 2024 tras la guerra con Hizbulá.
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“Esta vez no evacuaremos a los civiles del norte. No vamos a regresar a la situación de octubre de 2023”, agregó Shoshani, enfatizando que las tropas permanecerán en la frontera norte “para repeler a Hizbulá” si decide ampliar sus ataques.
Escalada tras la muerte del líder iraní
La decisión de reforzar la presencia militar se produce en el contexto de una renovada escalada regional tras el asesinato del líder supremo iraní, ayatolá Ali Jameneí, el pasado fin de semana. Hizbulá lanzó misiles y drones hacia el norte de Israel en lo que describió como un ataque de represalia por ese acontecimiento —el primero de envergadura desde el alto el fuego de 2024—, aunque no causó heridos, según informes.
En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel han intensificado sus ataques contra objetivos de Hizbulá en el sur del Líbano y en los suburbios del sur de Beirut, dando inicio a lo que el alto mando define como una “campaña ofensiva” contra la milicia chií. Al menos 31 personas han muerto y decenas han resultado heridas en los bombardeos israelíes, que han provocado una ola de desplazados civiles, advirtieron autoridades locales libanesas.
Reacción y contexto político interno
La escalada ha generado una reacción política en el Líbano. El Gobierno libanés ha prohibido las acciones militares de Hizbulá tras los ataques contra Israel, subrayando que solo el Estado debe decidir sobre asuntos de guerra y desacreditando la participación unilateral de la milicia chií en el conflicto.
Mientras tanto, Israel justifica su expansión militar —sobre el terreno y mediante ataques aéreos— como una medida de seguridad para proteger a sus comunidades del norte y evitar que Hizbulá exploite la situación regional para intensificar los combates. El Ejército israelí ha enfatizado que no planea evacuaciones masivas ni retorno a la situación de caos vivida en octubre de 2023, cuando los enfrentamientos transfronterizos obligaron a miles de civiles israelíes a buscar refugio.
Analistas advierten que, tras años de tensiones latentes desde el alto el fuego de 2024, el conflicto entre Israel y Hizbulá podría abrir un nuevo frente en la guerra regional que involucra a Irán y sus aliados, y que los combates en el sur del Líbano podrían prolongarse más allá de lo que inicialmente estimaban los militares israelíes y las fuerzas políticas de la región.














