Vianants en Lluita ha denunciado este martes que la operativa de carga y descarga de camiones de gran tonelaje que abastecen a grandes supermercados en Nou Llevant está derivando en «la normalización de maniobras peligrosas en espacios destinados a peatones». Una situación que, advierten, se agrava al producirse en entornos escolares y con presencia de menores.
La entidad se refiere a un supermercado Lidl abierto en 2022 y otro que la empresa Aldi construirá próximamente, ambos en la Avenida Mèxic y a pocos metros de distancia. Según la entidad, los barrios de nueva construcción de Palma deberían ser «una oportunidad» para corregir errores urbanísticos del pasado y situar la calidad del espacio público como prioridad. Sin embargo, lamentan que en Nou Llevant se esté consolidando un modelo que «prioriza la logística privada sobre la seguridad colectiva».
Vianants en Lluita pone como primer ejemplo un supermercado ya operativo -un Lidl- situado junto a un colegio. La plataforma sostiene que los tráileres, «de aproximadamente 16 metros de longitud», deben acceder al túnel de descarga realizando la maniobra marcha atrás, con parte del recorrido sobre el ámbito peatonal.
La entidad asegura que hay «huellas de neumáticos sobre la acera», lo que, a su juicio, evidencia el paso y la maniobra de camiones en un espacio reservado a peatones. «La administración autorizó semejante operativa, pese al evidente riesgo que implica introducir vehículos de estas dimensiones en zonas escolares», afirma el colectivo.
En su nota, Vianants en Lluita subraya que se trata de vehículos de varias toneladas y alerta del riesgo para los menores: «Estamos hablando de ruedas que superan la altura de un menor de cuatro años. Un pequeño descuido puede tener consecuencias irreparables». También critica que el diseño del espacio «invita al tránsito y al juego» pero obliga a convivir con estos camiones.
Como medidas mínimas, la plataforma reclama restricciones horarias —descargas fuera del horario escolar—, la presencia obligatoria de una persona controlando la maniobra desde la acera y una señalización específica. “Nada de ello compensa el riesgo de base, pero al menos lo mitigaría”, añade.
El segundo caso señalado corresponde a un futuro supermercado -un Aldi- cuyas obras se iniciarán próximamente en la misma zona. Vianants en Lluita asegura señala que ha estudiado los planos del proyecto y sostiene que la zona privada de descarga «no permite la entrada completa del tráiler».
«¿Qué significa esto en la práctica? Que el camión deberá introducirse marcha atrás invadiendo la acera y ocupándola parcialmente durante la maniobra y las operaciones de carga y descarga», advierte la entidad, que denuncia que se estaría autorizando «de nuevo» la ocupación del espacio peatonal por un vehículo de grandes dimensiones.
La plataforma considera que la solución pasa por revisar el diseño antes de su ejecución: «En este caso, se debería replantear el proyecto». Y añade que no se trata de un hecho aislado, sino de un patrón que se repite.
«Una hoja en blanco» que repite errores
Vianants en Lluita enmarca la denuncia en un problema estructural: la falta de espacios habilitados para carga y descarga en la ciudad, lo que —según la plataforma— empuja a numerosos vehículos de mercancías a ocupar aceras o carriles bici para poder prestar servicio.
En este sentido, recalcan que «las aceras deben ser espacios seguros y accesibles para todos», también para personas con movilidad reducida, con discapacidad sensorial, familias con carritos o «niños distraídos». «Bajo ningún concepto pueden convertirse en plataformas logísticas ni generar peligro o molestias constantes», concluye la nota.
«La ciudad no puede seguir adaptándose a los camiones», remarca el colectivo. «Son los proyectos los que deben adaptarse a las personas», concluye.














