Armada impulsa las fragatas F-110 con un RIGEL de nueva generación que cambia el combate naval

Fragatas F-110: el salto tecnológico de la Armada

El programa F-110 constituye uno de los pilares de la renovación naval española. Estas fragatas, diseñadas para sustituir progresivamente a las unidades más veteranas, integran sistemas avanzados de combate, sensores multifunción y una arquitectura digital plenamente conectada. El proyecto apuesta por una elevada automatización y una capacidad de crecimiento tecnológico a lo largo de su ciclo de vida.

Pero más allá de su diseño modular o de su sistema de combate, uno de los elementos más determinantes será su renovado sistema de guerra electrónica. En los conflictos navales contemporáneos, detectar antes que el adversario y neutralizar sus sensores resulta decisivo para la supervivencia del buque.

Qué es un sistema RESM/RECM

Los sistemas de apoyo a la guerra electrónica se dividen en dos grandes categorías. Por un lado, los ESM, encargados de detectar, interceptar, identificar y localizar emisiones electromagnéticas. Por otro, los ECM, orientados a perturbar o engañar los sistemas enemigos mediante interferencias activas o generación de señales falsas.

La combinación de ambas funciones da lugar a soluciones integradas RESM/RECM, capaces no solo de analizar amenazas, sino de responder en tiempo real. Esta arquitectura permite captar emisiones radar, medir sus parámetros técnicos y contrastarlos con bases de datos previamente alimentadas para determinar qué tipo de sensor las ha generado y desde qué plataforma opera.

RIGEL: de sistema consolidado a versión avanzada para las F-110

El sistema RIGEL desarrollado por Indra ya opera en varias unidades de la flota, entre ellas la fragata F-105 Cristóbal Colón, el buque L-61 Juan Carlos I y las fragatas F-80. Su evolución para las F-110 supondrá un incremento sustancial de capacidades.

Diversas fuentes especializadas apuntan a una variante mejorada, conocida en entornos técnicos como RIGEL 110, concebida específicamente para responder a amenazas emergentes. El objetivo es ampliar la capacidad de procesamiento de señales de banda ancha y acelerar los ciclos de identificación y reacción.

Procesamiento avanzado e Inteligencia Artificial

Uno de los avances clave será la incorporación de mejoras en hardware y software que permitirán gestionar volúmenes de datos mucho mayores. La previsión es integrar algoritmos avanzados asociados a técnicas de Inteligencia Artificial para optimizar la detección automática y reducir la intervención manual.

En escenarios donde múltiples radares, misiles antibuque y sistemas de vigilancia operan simultáneamente, la rapidez en el análisis resulta crítica. La nueva versión del RIGEL permitirá clasificar amenazas con mayor precisión y generar contramedidas activas de forma más ágil.

Clasificación por sección radar: una ventaja táctica

Una de las funcionalidades más relevantes que incorporarán las fragatas F-110 será la capacidad de clasificar objetivos a partir de la señal de sección transversal radar o RCS captada. Este parámetro permite estimar el tamaño y características del objeto detectado en función de cómo refleja la energía electromagnética.

Gracias a esta mejora, el sistema podrá discriminar con mayor rapidez entre distintos tipos de plataformas, ya sean buques de superficie, aeronaves o sistemas costeros. Esa clasificación temprana influirá directamente en la selección de la contramedida más adecuada.

Integración en el mástil principal

Las antenas y sensores asociados al sistema estarán integrados en gran medida en el mástil principal de las F-110. Esta solución reduce la firma radar del conjunto y mejora la cobertura de captación de señales.

La disposición estructural no es un detalle menor. En la guerra electrónica moderna, la calidad de la recepción depende tanto de la sensibilidad de los sensores como de su ubicación física. Una integración optimizada incrementa el rendimiento global del sistema.

Superioridad en el espectro electromagnético

El entorno operativo previsto para las próximas décadas estará marcado por la proliferación de misiles antibuque de largo alcance, radares multifunción de alta resolución y sistemas de vigilancia interconectados. En ese contexto, dominar el espectro electromagnético será tan importante como disponer de sistemas de armas avanzados.

La versión mejorada del RIGEL que equipará a las fragatas F-110 permitirá detectar emisiones hostiles a mayor distancia, analizarlas con más rapidez y activar contramedidas con mayor eficacia. Esa combinación incrementa la supervivencia del buque y refuerza su capacidad de actuar en escenarios de alta intensidad.

Con esta evolución del sistema RIGEL, la Armada consolida su apuesta por una guerra electrónica de última generación integrada en las fragatas F-110, un elemento que se convertirá en pieza central de su estrategia de defensa naval en los próximos años.

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