La escalada geopolítica en Oriente Medio vuelve a poner en alerta a los mercados energéticos y al bolsillo de los consumidores. Con el barril de Brent ya por encima de los 80 dólares, el foco está en el estrecho de Ormuz, enclave estratégico por el que transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial.
Un eventual cierre o restricción del paso supondría un recorte inmediato de oferta y, por tanto, más presión alcista sobre el crudo y los carburantes.
Gasolina y diésel: hasta un 8% más
Según explica Sergio Soto, experto en energía de Roams, antes de la actual escalada la gasolina se situaba de media en 1,47 euros por litro y el gasóleo en 1,43 euros/litro.
Con un encarecimiento estimado de entre el 3% y el 8%, la gasolina podría moverse en una horquilla de entre 1,51 y 1,58 euros por litro, mientras que el gasóleo escalaría hasta situarse entre 1,47 y 1,54 euros/litro.
“La tensión geopolítica vuelve a poner el foco en el precio de los carburantes”, señala Soto. “Cualquier interrupción en Ormuz supone un recorte inmediato de oferta y una presión alcista que se traslada con rapidez al surtidor”.
La diferencia de precios entre gasolina y diésel se mantendría relativamente estable, pero el impacto sería especialmente sensible para el transporte profesional y los hogares más dependientes del vehículo privado, dado que el gasóleo es el combustible mayoritario en flotas y logística.
Un repunte que ya venía gestándose
El movimiento no parte de cero. Los carburantes llevaban más de un mes subiendo y esa tendencia fue uno de los factores que evitó que la inflación de febrero bajara respecto a enero, según explica el economista Javier Santacruz.
“La repercusión sobre la gasolina es inmediata porque veníamos de meses con precios más bajos que la media de 2024-2025. Solo por efecto escalón la subida se nota rápidamente”, apunta. Además, recuerda que el petróleo que hoy se refina fue comprado meses atrás, lo que implica que si la incertidumbre se prolonga, el efecto puede ser duradero.
Históricamente, cada escalada del Brent hacia la franja de 80-90 dólares ha terminado trasladándose al surtidor en cuestión de semanas, aunque amortiguada parcialmente por el peso fiscal en el precio final.
Gas y luz: hasta un 18% y 17% más
El impacto no se limita a los combustibles. Según un análisis de Roams, la factura del gas podría encarecerse hasta un 18% en la próxima revisión trimestral de la tarifa regulada (TUR).
Un hogar con 660 kWh mensuales pasaría de pagar 49-51 euros a entre 58 y 60 euros al mes, hasta 9 euros adicionales.
En electricidad, el término de energía del PVPC ha pasado de 0,1161 euros/kWh a 0,1388 euros/kWh. Para un hogar medio (290 kWh y 3,45 kW de potencia), la factura subiría de 63 a 75 euros mensuales, unos 12 euros más, cerca de un 17% de incremento.
Volatilidad por delante
La evolución dependerá de la intensidad del conflicto y su impacto real en el suministro internacional. Pero el contexto apunta a semanas de alta volatilidad en los mercados energéticos.
El consumidor, una vez más, queda expuesto a factores externos que no controla, pero que influyen de forma directa en su gasto cotidiano: cada repostaje, cada factura y, en última instancia, en la inflación.
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