Las bolsas caen un 2% mientras el petróleo, el gas y el oro se disparan tras los ataques a Irán

Las bolsas de todo el mundo se enfrentan a una sesión de caídas y alta volatilidad provocada por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los parqués europeos sufrían descensos superiores al 2%, mientras los futuros anticipaban pérdidas superiores al 1% en Wall Street.

En paralelo, los precios del petróleo se disparaban cerca de un 10%. El Brent, el crudo de referencia en Europa, se disparaba un 9,18%, hasta los 79,6 dólares por barril. A su vez, el West Texas Intermediate repuntaba un 8,39%, hasta los 72,64 dólares.

En plena escalada de las tensiones en Oriente Medio, los futuros del gas natural holandés TTF repuntaban hasta los 38,59 euros por MWh. El salto era del 20,75%.

En este contexto, las bolsas del Viejo Continente iniciaban el día en negativo. El Dax alemán cedía un 2,38%; el Cac 40 francés, un 2,21%, y el Mib italiano, un 2,39%.

El índice español, el Ibex 35, descendía un 3,09%, hasta los 17.819,28 puntos.

Los futuros sobre los principales indicadores de Wall Street también bajaban. El Dow Jones restaba un 1,03%; el S&P 500, un 1,07%, y el tecnológico Nasdaq, el 1,33%.

Las bolsas asiáticas han sido el primer termómetro del impacto de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán: han sufrido caídas de entre el 1% y el 2%.

El castigo ha sido mucho más severo en aerolíneas y valores ligados al turismo, penalizados por la cancelación de vuelos y el encarecimiento del combustible.

El principal índice de la Bolsa de Tokio, el Nikkei, ha cerrado con una bajada del 1,35%, después de desplomarse más de un 2% al arranque de la sesión.

El Hang Seng de Hong Kong y el Straits Times de Singapur retrocedían en torno al 2% y el MSCI Asia‑Pacífico se dejaba cerca de un 1,5%.

Corea del Sur permanecía cerrada por festivo, pero India también se sumaba a las ventas, con el Sensex y el Nifty cayendo en torno al 1,4%.

Irán vive desde el fin de semana una escalada que mezcla guerra abierta, crisis política interna y miedo a que el conflicto se extienda por toda la región.

Estados Unidos y Israel han lanzado centenares de bombardeos coordinados contra instalaciones militares y de poder en varias ciudades iraníes, en una operación que ha acabado con la vida del líder supremo iraní Ali Jamenei y de otros altos cargos del régimen.

Teherán ha respondido con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en varios países vecinos.

Las explosiones, los cortes de comunicación y las órdenes de evacuación han sacudido no solo a Irán e Israel, sino también a Líbano, Jordania, Kuwait, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos, donde se han registrado impactos cerca de aeropuertos y zonas habitadas.

Dentro de Irán, la guerra llega sobre un terreno ya muy inestable. El país arrastra una fuerte crisis económica, con una oleada de protestas desde enero por la caída de la moneda y el coste de la vida, que han sido reprimidas con dureza y con apagones de Internet.

La muerte de Jamenei abre una incógnita sobre el relevo en la cúspide del poder, mientras continúan las manifestaciones y aumenta el temor a choques internos en un sistema muy cerrado y poco dispuesto a reformas.

En paralelo, el tablero regional se recalienta. Israel ha intensificado sus bombardeos en Líbano contra posiciones vinculadas a Hezbolá, al tiempo que se registran lanzamientos de cohetes desde territorio libanés y amenazas cruzadas que acercan el riesgo de un frente norte abierto.

Otros aliados de Irán, como los hutíes en Yemen, han anunciado que reanudarán ataques en el mar Rojo, complicando aún más las rutas de navegación.

En el estrecho de Ormuz, la Guardia Revolucionaria ha advertido por radio a los barcos de que el paso “no está permitido”, mientras varios buques han sido alcanzados por proyectiles.

Algunos operadores prefieren rodear la zona, elevando el clima de nerviosismo en una de las principales puertas de entrada y salida de mercancías y energía del planeta.

Con este panorama, los mercados siguen con preocupación cada titular que llega de la región.

No sólo pesa el impacto inmediato sobre los precios de la energía o los fletes, sino también la sensación de haber entrado en una fase nueva.

Esa nueva fase está marcada por un enfrentamiento directo entre Irán, Estados Unidos e Israel, un posible reordenamiento del poder dentro de la propia República Islámica y un aumento del riesgo de que otros actores se vean arrastrados a una guerra más amplia.

Desde Julius Baer hablan ya de una “niebla de guerra” en Oriente Medio y de una prima de riesgo geopolítico muy real que los inversores no pueden ignorar.

En este contexto, proponen seguir el dólar como termómetro de refugio, los metales industriales como barómetro de riesgo de recesión y el transporte marítimo de petroleros como indicador de posibles disrupciones energéticas.

El índice dólar —que mide la evolución de la divisa estadounidense frente a las principales monedas del mundo— avanzaba un 0,76%, hasta los 98,35 puntos.

A su vez, el euro cedía un 0,76% y se intercambiaba a 1,173 billetes verdes.

El oro avanzaba un 2,47%, hasta los 5.408,25 dólares por onza, mientras que la plata sumaba un 1,98% y se acercaba a los 96 dólares.

El bitcoin, la criptomoneda más conocida y negociada del mercado, se revalorizaba el 0,6 %, hasta los 66.158,60 dólares.

Fuente