No hay blasón más férreo que el amor. Tiene algo tan salvaje que, en épocas de oscuridad, con ciertos hooligans políticos jugando a la ruleta rusa, es capaz de resistirlo todo. Juanes (Medellín, 1972) lleva sembrándolo desde que debutó en el 2000. Cada una de las canciones que ha escrito es un soplo fresquísimo de vida. Resultan certeras y esperanzadoras. Siempre con el punto justo de frenesí. Un escudo pop que, hoy, mientras recorre el mundo para celebrar 25 años de carrera, protege a quienes han colocado injustamente en otro nuevo paredón. Este domingo, en un apasionado Movistar Arena, su imperio latino gritó. Y lo hizo con la rabia del que sufre en la distancia. Porque, cuando el ICE mata a sus compatriotas en Mineápolis y Cuba se asfixia por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, ojo, no queda otra que sacar las garras. “Queremos más amor de Juanes y menos odio de Trump”, soltaron en la grada. Buen resumen del concierto. Y del 2026.
Desde que el cantautor arrancó la velada con Me enamora, Madrid no acalló. Todos los temas que desenfundó fueron de sobra conocidos. Y, claro, con los versos grabados a fuego, sólo quedaba paladearlos. Uno detrás de otro. Sin prisa. Invocando a las personas que tanto les recordaban. La conexión fue instantánea. “Estamos asistiendo a noticias que nos van a hacer estallar. En un mundo tan complejo estar juntos será el arma más poderosa”, subrayó un Juanes exultante. Estuvo magnético, atento a la multitud que le coreaba. Es difícil tenerle ojeriza a quien nunca se le ha subido la fama a la cabeza. Sigue siendo aquel jovenzuelo que, pese a las canas, ya en la madurez, no ha dejado de conversar con el público cara a cara. Un ejercicio que le ha vuelto infinitamente atractivo.
Juanes ha repasado sus grandes éxitos frente a un Movistar Arena hasta la bandera. / RICARDO RUBIO
La última vez que pisó este recinto fue en 2017, cuando invitó a cantar a una Rosalía a punto de convertirse en un fenómeno mundial. Desde entonces, ha editado tres álbumes aclamados por la crítica. Y, entre giras multitudinarias, sin parar, no ha dejado de sumar reconocimientos hasta alcanzar 27 Grammy Latinos y 11 MTV, entre otros. Esta semana ha recibido el último de ellos: un premio Lo Nuestro que ha ocupado titulares por el mensaje que abanderó. En su camiseta podía leerse Se habla español, en clara alusión a la situación política de Latinoamérica. “Tenemos que estar unidos. Nuestra cultura es hermosa”, señaló al recogerlo. Una reivindicación que, si bien habitual en él, siempre comprometido, cobra especial relevancia en la actualidad. Este domingo, de hecho, frente a un mar de banderas latinas, levantó el puño por quienes no pueden disfrutar de la libertad que tanto ha defendido.
Arropado por una banda a la altura de su repertorio, Juanes repasó sus títulos más ilustres. Hubo pasajes para mover la cadera, pero también para desanudar el pecho. A veces, a pie de micro. Otras, agarrado a su guitarra. No escatimó en emoción: lo suyo siempre ha sido tocar la fibra en el momento menos pensado. El amor de Es por ti. El amor Volverte a ver. El amor de Fuego. Un rockero tropical de piel romántica. “Son muchos los recuerdos que tengo de estas calles. He ido haciendo amigos hermosos desde la primera vez que visité Madrid. Me encanta su comida y música. Sin embargo, un día descubrí una cantidad increíble de paisanos. No hay nada mejor que estar aquí presentes cara a cara. No tiene comparación”, prosiguió poco antes de compartir Hoy me voy con Manuel Carrasco. Siempre el amor.

‘JuanesTeban’ será el próximo disco de Juanes, el undécimo. / RICARDO RUBIO
El éxtasis llegó con La camisa negra, que le colocó en el número 1 de 16 países. Para entonces, la masa ya estaba en trance. Es, posiblemente, con permiso de A dios le pido y Tu enemigo, que recuperó con Pablo López, el tema que terminó de catapultarlo a nivel internacional: un cóctel de reggae, guasca y pop que jamás falla en directo. Su mestizaje radical es valiente. Y no sólo por el concepto que defiende, sino por su clara intención integradora. Juanes es ambicioso, pero sin caer en la estridencia. Y eso, apoyado en los éxitos que han evolucionado a su par, le ha permitido crear un universo glorioso. Ha despachado 16 millones de discos. Síntoma del fervor que su música ha desatado en cualquier frontera. Este viernes lanzará el undécimo, JuanesTeban, del que ya ha adelantado las más que interesantes Muérdeme y Nada que perder, la enésima oportunidad de templar el mundo. Más amor. Del bueno. Como anoche.













