Dos mallorquines, madre e hijo, atrapados -de momento- en Dubái. Son Yolanda Altafaj y Carlos Gómez, actualmente instalados en el hotel de cinco estrellas Canal Central Hotel Business Bay Dubai, cortesía del gobierno local. Ayer debían haber cogido un vuelo a Madrid junto a otro grupo de españoles tras disfrutar de un crucero con la naviera MSC que cuyo itinerario empezaba y terminaba en la lujosa ciudad árabe. La respuesta militar iraní a los bombardeos de Estados Unidos e Israel alcanzó diversos puntos de los Emiratos y obligó a suspender la operatividad del aeropuerto de Dubái, hasta ayer era el aeródromo que más vuelos operaba en el mundo. «Hemos escuchado como pasaban tres misiles cerca de donde estamos. Hemos oído como caen», cuentan desde allí.
Altafaj y su hijo estaban ya en la puerta de embarque cuando fueron informados de que no podrían regresar a España. «A las 14:45 debía salir nuestro vuelo, era el número 14, ya estaba listo para despegar. Era el único vuelo hacia España, iba a Madrid«, explica a este diario desde el interior del hotel en el que han sido ubicados por las autoridades. «El personal del aeropuerto no tenía claro como proceder, porque en un momento parecía que cancelarían el vuelo pero finalmente lo retrasaron dos horas. A las 16:45, fuimos a ver si finalmente despegaríamos, pero en las pantallas ya salían todos los vuelos cancelados«, relatan.
En aquel momento, el personal debía evacuar a unas 180.000 personas que en aquel momento se encontraban en el interior del aeropuerto. El desalojo fue lento pero ordenado. Altafaj y su hijo lograron salir alrededor de las doce de la noche, tras más de diez horas en el interior del Aeropuerto Internacional de Dubái, infraestructura que ayer registró daños tras un ataque iraní.
Los mallorquines no regresaron solos al hotel. Junto a otros españoles que también decían regresar a Madrid, crearon una red de contactos que se materializó en un grupo de Whatsapp a través del cual podrían comunicarse entre ellos en todo momento. «Nos juntamos 35 personas de diferentes puntos de España -Badajoz, Málaga, Madrid, Salamanca-, entre los que había familias con niños. Algunos se fueron, ya les habíamos cogido el teléfono, pero al resto nos subieron a un autobús y nos enviaron al hotel. Nos dijeron que los gastos los pasarían a la compañía aérea, en este caso Emirates, por lo que realmente todo lo costea el gobierno de aquí, ya que son los dueños de la compañía», cuenta Altafaj.
Ella y el resto de españoles coinciden al señalar la falta de información y ayuda que recibieron por parte de la embajada española en el país: «Tenemos 0 información de ellos. Una chica consiguió contactar con ellos tras muchas llamadas, pero solo pudo tener una conversación escueta. Solo nos han dicho que creen que el espacio aéreo se abrirá mañana a las tres de la tarde. Tanto el Gobierno como MSC se han desentendido de nuestra situación. Aun así, las cosas que vamos sabiendo son porque nos las dicen la gente de aquí».
Suenan las alarmas
Altafaj atiende a este diario transmitiendo tranquilidad y seguridad, aunque en su relato también aparecen momentos de cierta tensión. «Ahora mismo la gente está bastante tranquila, pero todo el mundo está sin saber qué va a pasar«, cuenta. Su hotel está ubicado en una zona céntrica, protegida por los altos y característicos rascacielos de la ciudad árabe.
Varios misiles iraníes alcanzaron objetivos ayer tanto en Dubái como en otras zonas de Emiratos Árabes. Zonas residenciales y de megalujo fueron zona de paso de un combate aéreo entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los españoles resguardados en el hotel fueron testigos de varios de estos bombardeos: «Escuchamos los misiles como caen. Compañeros que están en hoteles de las afueras han visto las explosiones Nosotros las hemos visto a lo lejos, pero hemos oído como pasaban tres misiles cerca».
Imagen de los paneles del Aeropuerto Internacional de Dubai tras cancelarse la operatividad del aeródormo. / DM
En este contexto bélico, el gobierno árabe envió ayer a medianoche una alerta a todos los teléfonos móviles recomendando a la ciudadanía ponerse a cubierto, alejados de puertas y ventanas. «Imagínate, cuando llegó a los 50 o 60 teléfonos que había en la sala del hotel hubo gente que se puso a llorar. Sonaban bastante fuerte», relata Altafaj. Tras un día de mucha tensión y nerviosismo, algunos de los presentes «se medio desmayaron o entraron en estado de shock».
Pese a la escalada de violencia anunciada por Irán, Altafaj cree que «no tiene pinta de que vayan a tirar misiles a los hoteles», ya que, según le han explicado, «cuando cae algo encima de un edificio son los restos de un misil que han interceptado».
Ahora, tras un amanecer más calmado, madre e hijo esperan junto al resto de españoles hasta saber cuándo podrán regresar a casa: «Hoy nos han dicho que estamos mínimo hasta mañana, No sabemos más de momento».
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