La Gran Cabalgata transforma a Las Palmas de Gran Canaria en un casino a cielo abierto

Crupieres; mesas de black jack ambulantes coronadas por sombreros con cartas; ruletas rojas y negras convertidas en faldas giratorias; capas estampadas con tréboles y picas; máquinas tragaperras que bailaban y los Elvis Presley y las Marilyn Monroe, que multiplicaban sus apariciones. La Gran Cabalgata convirtió a Las Palmas de Gran Canaria en un casino a cielo abierto a ritmo de reguetón, salsa, merengue o música de verbena donde hasta los dados rodaban entre las carrozas y las miles de mascaritas que las acompañaban en el trayecto de Manuel Becerra al parque de San Telmo.

Fuente