Los informes del Ministerio del Interior sobre el 23F desclasificados esta semana por el Gobierno de Pedro Sánchez concluyen que las consecuencias de un posible triunfo de la asonada que fue conocida tras la irrupción del teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados serían catastróficas. En un documento, el Ministerio del Interior, entonces encabezado por el ministro Juan José Rosón Pérez, apunta que el éxito del golpe habría traído a España «una convivencia social convulsionada, aislamiento internacional, una economía empobrecida, peligro revolucionario e insurreccional y la intensificación del terrorismo”.
«De haber triunfado el acto golpista del 23 de febrero, ¿qué habría ocurrido en España? Con toda probabilidad y objetivamente considerado el asunto, lo que a continuación se expone y que se ofrece como reflexión», comienza el documento, que analiza una a una las cinco principales consecuencias, a juicio del redactor del documento, de que el 23-F hubiera triunfado:
El documento, que ha permanecido secreto durante 45 años, sostiene que de haber tenido éxito el golpe «importantes contingentes de población habrían visto en peligro su seguridad personal, situándose en la clandestinidad e implicándose en un activo frente de resistencia política y de oposición subversiva al nuevo régimen«. Y después pone ejemplos concretos: «Las fábricas, la universidad, los pueblos y barrios, volverían a ser escenarios de la agitación y la lucha, con parálisis de la producción, inactividad académica, intentos permanentes de movilización y ensayos continuos de huelga general».
En este informe del Ministerio del Interior se apunta, además, que el «régimen impuesto por la fuerza sería reprobado por la inmensa mayoría de las naciones, en especial las de nuestro propio área geopolítico, con repercusión negativa para la economía, la cultura y el prestigio alcanzados por la nueva España, bajo la Monarquía, en el concierto internacional».
Extracto del informe de Interior sobre las posibles consecuencias de un 23F exitoso / EL PERIÓDICO
Este dosier también alude a las consecuencias económicas «de la falta de paz social interna en que hubiera quedado España al haber tenido éxito el ‘putsch». Es fácil concluir que, a partir de un status económico depresivo -como éste en el que nos encontrábamos el 23 de febrero-, nuestro país hubiera conocido la mayor quiebra económica de su historia, con un panorama de miseria generalizada, en el que, por supuesto, las primeras víctimas hubieran sido las clases más desposeídas.
Y con esta más que probable pésima situación económica, prosigue el documento de Interior, se habría dado paso «a corto o medio plazo a un estado prerrevolucionario, con imparable movimiento huelguístico, graves alteraciones del orden público y frecuentes motines callejeros de tinte insurreccional a cargo de las minorías más revoltosas y extremistas». Y esta situación tendría como consecuencia «una represión cada vez más dura y, como corolario de ésta, una radicalización creciente en las acciones subversivas en un clima de enfrentamiento civil del que ya no habría salida mediante reformas jurídico-políticas, sino a través de la ruptura violenta a la catástrofe social».
Para el redactor de este informe reservado era «una monumental falacia presentar el golpe de Estado involucionista como la solución a la actual situación de terrorismo que padece nuestro país«. Así, recuerda que terrorismo «ya había en España con anterioridad cronológica de bastantes años al actual sistema monárquico-parlamentario».
Por otra parte, destaca que el terrorismo independentista vasco «se asienta sobre tres pilares fundamentales, que son: el apoyo activo de un sector de población, el ‘santuario’ vascofrancés y el propio irredentismo ideológico de los etarras; factores que no desaparecerían ni disminuirían bajo un régimen no democrático, antes al contrario».
Es lo que quiere ETA
Este asesor de Interior advierte después que los planteamientos «rupturistas y revolucionarios» de los etarras «encontrarían en un Gobierno inconstitucional esa justificación política y dialéctica de la que hoy carecen bajo el actual sistema de libertades. Sin temor a incurrir en error, puede decirse que, por lo expuesto, ETA ‘militar’, con sus absurdos y trasnochados postulados liberacionistas-tercermundistas, lo que ansía es precisamente una vuelta atrás, una regresión política en España. En realidad, eso es lo que está provocando, dentro de su línea táctica, desde hace tres años y medio«, concluye.

Milans del Bosch / Ministerio de Cultura
Finalmente, el redactor del informe sostiene que ante un ‘putsch’ exitoso, «los otros terrorismos hispanos -hoy desarticulados y mortecinos- hallarían el campo abonado para su resurgimiento y potenciación». Y después concreta que se refiere a «los otros terrorismos independentistas, tipo MPAIAC, PSAN y UPG; al terrorismo ácrata de variadas siglas (Gaa, MIL, OLLA, etc.); y, sobre todo, a los terrorismos marxistas-leninistas, tipo GRAPO, FRAP y PC (i)».
Y después, defiende que estes colectivos aludidos, «huérfanos de apoyo popular y sin predicamiento sus consignas de revolución social actualmente, dejarían de estar tan sólos y tan sin audiencia bajo un sistema autoritario. Y lo que decimos no tiene nada de especulativo por hallar referencias en los fenómenos sociopolíticos que ya han hecho historia». concluye el escrito del Ministerio del Interior.
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