Las pancartas exigiendo el refuerzo de la sanidad pública en el medio rural regresan a su hogar. Tras el «éxito» de la manifestación del pasado sábado en Valladolid, los vecinos de Tábara advierten, esta vez y como viene siendo habitual desde la época pos-COVID, por las calles de su municipio que «lucharemos con uñas y dientes hasta conseguir la atención sanitaria que los pequeños pueblos nos merecemos».
Aseguran que «no vamos a acostumbrarnos a semejante despropósito» en relación al «desmantelamiento» de la sanidad pública que contribuye a una mayor despoblación, «a esa España vaciada de las que se les llena la boca a nuestros responsables políticos».
La plataforma comparte la exitosa valoración de la asistencia a la manifestación que congregó el pasado 21 de febrero en Valladolid a más de 25.000 asistentes entre vecinos, asociaciones y plataformas por una sanidad pública y de calidad.
«Ojalá no tengamos que volver a repetirlo; pero eso va a depender de la sociedad en general» y, añaden, del resultado cosechado en las urnas autonómicas el próximo 15 de marzo en particular. Desde la plataforma condenan el modelo de gestión actual implementado por «quienes nos dirigen» a los que consideran «responsables de la catastrófica situación en la que nos encontramos».
Recuerdan que la escasez de personal sanitario en la Zona Básica de Salud de Tábara, caracterizada por su amplitud y dispersión, obliga a que los usuarios «tengan que desplazarse a Camarzana o Zamora, con una sociedad tan longeva».
La ZBS carece a día de hoy de un médico de área que cubre bajas, permisos, vacaciones y guardias, cuando los que están en el Centro de Salud tienen que desplazarse a atender a algún enfermo, lo que obliga al cierre puntual del centro de salud. Al tiempo, reivindican un refuerzo en la atención pediátrica -las consultas se limitan a un día a la semana los viernes-, así como la llegada de especialistas en Geriatría y Fisioterapia, siendo estos servicios que la población demanda con «urgencia» para realizar una valoración integral que permita controlar enfermedades y evitar el deterioro funcional sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.
En un nuevo sábado de reivindicación, la plataforma ha vuelto a aprovechar para mostrar su rechazo al modelo de las macroplantas de biogás que buscan asentarse en el territorio: «¡No puede haber ciudadanos de primera y segunda categoría! Que les quede claro», concluyen.












