Una nueva investigación que incluye 11 años de datos ha revelado un vínculo claro entre la contaminación por humo de los incendios forestales y un aumento de los ataques violentos en la zona de Seattle, en Estados Unidos. Se trata de la primera evidencia causal directa de que la exposición a corto plazo a la contaminación del aire provocada por incendios forestales puede aumentar la violencia interpersonal en un entorno urbano.
La contaminación atmosférica causada por incendios forestales no solo impacta en el ambiente o en la salud pulmonar: también podría alterar el comportamiento social e incentivar reacciones violentas en las personas, de acuerdo a una nueva investigación publicada en la revista Environmental Research Letters y liderada por el científico Lion Kircheis, de la Universidad de Constanza, en Alemania.
Más humo, más violencia
Basado en 11 años de datos obtenidos en el área de Seattle, en Estados Unidos, el estudio muestra que los episodios de humo elevan los niveles de partículas finas y se asocian con un aumento significativo de las agresiones violentas registradas en las ciudades de ese sector de América del Norte.
En la investigación, que analizó datos diarios entre 2013 y 2023, se separó el efecto exclusivo del humo de incendios forestales del resto de la contaminación urbana, empleando observaciones satelitales de humo junto con un diseño estadístico de variables instrumentales. De esta forma de logró aislar la contaminación provocada por incendios de las fuentes locales habituales, como por ejemplo el tráfico urbano.
Las cifras son claras: los días con humo aumentaron los niveles promedio de partículas finas y otras sustancias contaminantes en unos 7 μg/m³: en esas jornadas, las agresiones violentas subieron cerca de un 3,6 %. Además, por cada incremento adicional de 1 μg/m³ de partículas nocivas asociadas al humo, se observó un aumento aproximado del 0,5 % en los episodios de agresión.
Incendios forestales: un problema global que requiere soluciones urgentes
De acuerdo a una nota de prensa, el efecto fue más claro en contextos al aire libre y no se observó un aumento similar en llamadas por violencia doméstica, sugiriendo que la exposición directa al aire contaminado juega un papel central. Al mismo tiempo, no se registraron cambios en la respuesta policial ni en la tasa de colisiones de tráfico, u otros aspectos que pudieran justificar el aumento de agresiones por otros motivos.
Referencia
Wildfire smoke increases assaults: evidence from Seattle. Lion Kircheis. Environmental Research Letters (2026). DOI:https://dx.doi.org/10.1088/1748-9326/ae436c
Sin embargo, el estudio sí registró un alza en el uso de fuerza policial de baja severidad en los días con humo, un patrón coherente con una mayor irritabilidad o confrontaciones puntuales entre los ciudadanos. Aunque el estudio no mide mecanismos biológicos individuales, podrían existir respuestas fisiológicas y psicológicas a la contaminación, como malestar, inflamación o estrés, que serían hipótesis a considerar para explicar el vínculo observado.
Además de medidas médicas y de salud pública para proteger a grupos vulnerables, como trabajadores al aire libre, personas sin acceso a aire limpio o personas en situación de calle, el estudio marca la urgencia de una gestión más eficaz de incendios y políticas climáticas que reduzcan la exposición al humo, en el marco de una realidad que se observa en bosques y áreas forestales de distintos puntos del planeta.










