El debate sobre la tasa turística sigue abierto en València y más aún desde que el equipo de Gobierno se ha abierto a esa posibilidad si el Gobierno central, dice, le da cobertura legal. Y todo momento es bueno para cuantificar los ingresos que la ciudad está dejando de ingresar por no aplicar esta tasa, aprobada por el anterior gobierno autonómico del Botànic y ratificada por el gobierno municipal del Rialto.
Según el grupo municipal de Compromís, València dejará de ingresar cerca de 3 millones de euros solo en Fallas por la negativa del gobierno de María José Catalá a aplicar la tasa turística. Para hacer ese cálculo, se ha tomado como referencia únicamente el recargo municipal que ya funciona en Barcelona, actualmente fijado en 4 euros por persona y noche, aunque en la ciudad condal la Generalitat también recauda otra tramo de la tasa, es decir, unos 7 euros más por estancia.
La estimación parte de un escenario alto de ocupación hotelera y de apartamentos turísticos durante Fallas —del 1 al 20 de marzo—, con más de 716.000 pernoctaciones en 19 noches. Aplicando solo el recargo municipal —sin contar ningún tramo autonómico—, el Ayuntamiento de València habría ingresado 2,87 millones de euros. “Estamos hablando de casi tres millones de euros en menos de tres semanas. Con PP y Vox, el Cap i Casal está perdiendo una millonada que podría servir para reforzar la limpieza, el transporte público, la seguridad o los barrios más tensionados”, ha lamentado la portavoz de Compromís per València, Papi Robles.
Para el cálculo, Compromís ha tenido en cuenta los datos oficiales del Ayuntamiento de València a 31 de diciembre de 2024 del total de plazas hoteleras en la ciudad (19.820) repartidas por las distintas categorías. Además, se han sumado 34.000 plazas de apartamentos turísticos con las que cuenta València, según recoge el ‘Atlas de contribución municipal del turismo en España Año 2024’ de Exceltur.
Robles ha recordado que otras ciudades ya han convertido la tasa turística en una herramienta estructural de financiación municipal. Barcelona, por ejemplo, recaudó 148 millones de euros en 2025, un 38% más que el año anterior, según datos del consistorio catalán, y la fiscalidad turística se ha consolidado como una de las principales fuentes de ingresos locales. “Mientras otras capitales españolas utilizan la tasa para gestionar mejor el turismo y compensar los impactos, en València el PP prefiere seguir haciendo ver que el problema no existe y, lo peor de todo, hacer pagar a los valencianos el gasto que genera el turismo desbocado que promueve el gobierno de PP y Vox”, asegura la concejala del segundo partido de la oposición.
Hipocresía máxima de Catalá
La portavoz de la formación valencianista ha calificado de “hipocresía máxima” la última excusa de la alcaldesa. “El PP derogó la tasa turística en Les Corts nada más llegar al gobierno, tras una campaña demagógica contra la medida. Y ahora dicen que debe regularla Madrid. La tasa turística es una competencia autonómica. Si no la quieren aplicar es porque no les da la gana y porque siempre han estado cómodos con que el gasto público que genera el turismo lo paguemos los valencianos”.
Compromís defiende una tasa finalista, destinada a mejorar los barrios con alta presión turística y a reforzar servicios públicos esenciales. “No es un castigo al visitante, al contrario, es una cuestión de justicia urbana. Quien nos visita también utiliza el espacio público, el patrimonio y los servicios. Lo más lógico es que contribuya a su mantenimiento y es evidente por las experiencias de otras ciudades españolas y europeas que la tasa no penaliza la llegada de turistas”, ha remarcado Robles.
“Catalá puede seguir escondiéndose detrás de excusas, pero la realidad es tozuda. El turismo debe contribuir a la ciudad que lo hace posible. Cada año que pasa sin tasa turística es una oportunidad perdida para reforzar los servicios públicos y mejorar la vida del vecindario”, ha asegurado la portavoz valencianista.
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