Los papeles del 23F

Una vez conocido el contenido de los 153 documentos secretos sobre el intento de golpe de Estado del 23F que el Gobierno desclasificó ayer, resulta todavía más incomprensible que hayan tenido que pasar 45 años para que historiadores, periodistas y la ciudadanía en general puedan tener conocimiento de informaciones que aportan detalles significativos sobre lo ocurrido en aquel momento y en los días anteriores y posteriores a la sublevación. Sobre todo cuando apenas contienen datos que modifiquen la visión de los hechos que se desprende de la sentencia condenatoria contra los responsables y ejecutores, y más aún cuando ese secretismo solo ha servido para alentar teorías conspirativas. Ya fue suficientemente grave la conjura de algunos generales que intentaban, unos, acabar con la incipiente democracia y otros, condicionarla (lo que finalmente venía a ser lo mismo), con la ayuda de algunos civiles o de media docena de agentes del servicio de inteligencia. Con la desclasificación de los papeles ha quedado demostrado, una vez más, que la claridad es el mejor antídoto para la desinformación.

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