El 24 de febrero de 1976 la Transición se cobró su primera víctima política. Fue en Elda, durante una huelga general candente en las comarcas del Vinalopó. Con el trasfondo de una huelga del sector del calzado el gatillo de un agente de la Policía Nacional acabó con la vida de uno de los manifestantes, el joven Teófilo del Valle, de 20 años y profesión oficinista. El caso lo juzgó la jurisdicción militar y el policía quedó absuelto. Un comunicado del gobernador civil apareció al día siguiente en INFORMACIÓN, en el que ya se le buscaba emborronar su biografía: “Un joven de vida irregular…”.













