La jueza de Catarroja, encargada de la instrucción de la dana de València, da un importante peso a las víctimas de la dana en el documento difundido ayer, formulado como exposición razonada para pedir al Tribunal Superior de Justicia que se plantee investigar como imputado al expresidente Carlos Mazón, y se centra en ellas durante un total de 58 páginas, la mitad del escrito que tiene una extensión de 109 páginas. Estas son «el objeto del presente procedimiento» a través del cual se investigan «230 homicidios imprudentes, así como lesiones imprudentes»; una cifra que podría ampliarse hasta 231, como así explica la magistrada, porque está «en trámite el estudio de otro fallecimiento«. A lo largo de su extensa exposición, la magistrada reafirma esta cifra oficial frente a las «teorías descabelladas» de los que alientan los bulos. Según el documento, estas declaraciones, repetidas por la presidenta de Liberum justo el lunes en las Corts, son una «falta de respeto a la memoria de las víctimas y de sus familiares».
El documento incluye el nombre y apellidos de las 230 vidas que se perdieron en la fatídica tarde del 20 de octubre y especifica las «circunstancias» del fallecimiento de cada una de ellas. A lo largo del documento, se expone la información recopilada sobre el momento de su muerte y las causas concretas de la misma a lo largo de la instrucción. Son los hechos recogidos «en el presente momento», es decir hasta el día de hoy, pero que podrían ampliarse en el futuro porque la propia magistrada reconoce que «desafortunadamente» no se ha podido «oír a todos» los familiares «dado el volumen de la causa«.
Las 230 víctimas, una a una
Mientras el expresidente Mazón se encontraba en una «permanencia pasiva de cinco horas en un reservado»; Eugenio Toledo, policía de 47 años, bajó a ayudar a la gente atrapada en sus coches en Benetússer y falleció cuando «una furgoneta movida por la tromba de agua le golpeó en la cabeza y le empujó dentro del garaje. Alrededor de las 18 horas, mientras Mazón seguía en el Ventorro, José Fernández de 64 años quedó atrapado en el ascensor de su edificio de Massanassa, donde perdió la vida porque su mujer «no tenías los medios» para salvarlo. Ella veía «que se ahogaba y no podía hacer nada», constata la jueza. Media hora después, en la franja en la que el expresidente asegura que salió del restaurante según su última versión; Nicasio Carmona, de 62 años y vecino de Massanassa, bajaba al garaje, acompañado por su mujer, preocupado por su coche. Fue arrastrado «por la fuerza del agua -, relata el texto-. No podía moverse por la velocidad con la que entraba el agua, perdió la respiración y falleció».
La misma historia se repite con Leonardo Robespier, vecino de Catarroja de 69 años de edad, que bajaba al garaje a las 19 horas donde falleció. Entonces Mazón acompañaba a la periodista con la que comió al párquing de Glorieta Paz. A esa misma hora, Luciano Bravo decidió acercarse andando a buscar a su esposa al trabajo, un recorrido de cinco minutos de duración, que nunca pudo completar. Habló por última vez con su esposa a las 20.06 horas, cinco minutos antes del envío del Es-Alert; el expresidente aún tardó 22 minutos en llegar al Cecopi.
Mazón, a su llegada al Cecopi, la noche del 29-O, en una imagen registrada en las cámaras del 112 / L-EMV
Otro de los casos que relata la jueza es el del matrimonio de Nicolás Quintana y Encarnación Uceda de 84 años ambos, residentes en Mas del Jutge de Torrent. «El agua subió hsata el techo, todo quedó destruido. Los dos estaban en la casa. La casa encima de una loma, a seis metros del barranco y la casa tiene casi tres metros de altura, por lo que el agua subió hasta casi 9 metros, la hija, Yolanda, hasta pasados dos días no pudo ir a casa de sus padres y allí estaban muertos, dentro de la casa». Son las circunstancias de algunas de las 230 víctimas mortales. Sus fallecimientos «se iban sucediendo de manera imparable», según la jueza, porque «la negligencia se prolongó largas horas» sin que «se tomaran decisiones básicas» ante una «falta de coordinación en la Administración autonómica presidida por el Sr. Mazón».
Las teorías «descabelladas», una «falta de respeto»
En el texto, la magistrada señala directamente a quienes siguen cuestionando la cifra oficial de 230 personas fallecidas en la fatídica tarde del 29 de octubre y les acusa de sumar fallecidos inexistentes «sin ningún rubor» con afirmaciones «fruto de teorías descabelladas o interesadas», con las que ofrecen cifras «aleatorias» sobre su número, que «van desde los 500 hasta los 1.000 muertos o incluso más». Cabe recordar que, en los días posteriores de la tragedia, se difundieron bulos sobre el aparcamiento de Bonaire. La magistrada señala que es «especialmente grave» cuando son algunas de las partes del procedimiento las que cuestionan la cifra oficial de muertos y replican estas teorías conspiratorias.
El documento esgrime que «dichas informaciones falsas» son una «falta de respeto a la memoria de las víctimas y de sus familiares». De hecho, la magistrada señala la actitud de estos conspiranoicos que pretenden situar esta «fantasmagoría en la que centenares de muertos y desaparecidos no contabilizados se sumarían a los reales» al mismo nivel que el padecimiento de los familiares de los fallecidos.
La magistrada no nombra directamente a ninguna de estas partes encargadas de difundir los bulos sobre las víctimas. Implícitamente podría hacer referencia a partes como Liberum, entidad que se persona como acusación particular en la causa. El lunes, justo un día antes de la difusión del auto judicial, su presidenta Concepción Cuevas volvió a sembrar dudas sobre la cifra oficial de 230 víctimas mortales. «Muchos asociados de la zona nos dicen que las víctimas reales no se corresponden con las identificadas», defendió en la comisión de investigación en las Corts Valencianes, durante la primera jornada de participación de las asociaciones de víctimas de la dana, que ha llegado 392 días después de la constitución de la comisión y que equipara a todas las entidades, sin importar si representan a las víctimas mortales o a los afectados.
Suscríbete para seguir leyendo










