Una mano. Esto fue lo que se encontró hace casi 25 años un albañil que trabajaba en la reforma de un piso de la localidad alicantina de Torrevieja.
Teo, como se llama el trabajador, ha ofrecido su testimonio en la sección ‘La hora de los fósforos’ del programa ‘Herrera en COPE’ para narrar cómo a principios en 2001 encontró una mano haciendo una reforma en una vivienda en la que había fallecido una miembro de ETA al explotarle la bomba que manipulaba.
“Al cabo de unos días cuando aquello se empezó a reformar, en uno de los huecos de la bovedilla, estaba la mano de la etarra”, narraba Teo para sorpresa de los comentaristas del programa radiofónico.
El albañil explicó que, a continuación, avisaron a los encargados y vino la Policía y la Guardia Civil para retirar el miembro. “Olía fatal. Cuando explotó reventó toda la pared del apartamento. Había como un patio interior y dentro había una piscina y esa pared fue a parar a la piscina”.
Los bomberos retirando cascotes de la vivienda que explotó en Torrevieja en 2001 / E. DE GEA
Un atentado en 2001 en Torrevieja
Buceando en la hemeroteca del diario Información encontramos la noticia publicada el 25 de julio de 2001 con el titular ‘Muere una etarra en Torrevieja al estallar la dinamita que manejaba’.
La información, publicada por el compañero Manuel Pamies, narra que la etarra Olaia Castresana, de 20 años, había perdido la vida en un apartamento de la pedanía torrevejense de La Mata, al hacerle explosión el artefacto que manipulaba. Al parecer, contenía entre dos y tres kilos de dinamita Titadine que la banda terrorista había robado en marzo en Grenoble (Francia).
En la explosión, ocurrida en la urbanización Puerto Romano de Playa de La Mata a las 17.30 horas, resultaron heridas 7 personas, entre ellas 4 niños. A consecuencia de la onda expansiva, los cristales de las viviendas salieron despedidos hacia la piscina de la urbanización donde se estaban bañando varias personas, que fueron las que resultaron heridas.
Además de los daños personales también resultaron afectadas las plantas bajas y las primeras plantas del edificio, ya que la explosión tuvo lugar en el segundo. En la vivienda donde se encontraba la etarra la fachada principal y posterior reventaron y el cuerpo de Castresana salió despedido y cayó junto a la piscina. Al cadáver le faltaba la cabeza y uno de sus brazos y tenía el pecho destrozado.
En un primer momento se barajó que la deflagración fuera causada por una botella de butano pero finalmente se comprobó que había sido por una acción terrorista. La explosión lanzó casquetes y ventanas a más de 20 metros de distancia y se dejó sentir en edificios situados a doscientos metros, donde la deflagración rompió farolas y destrozó la línea telefónica aérea de la acera de enfrente del edificio donde se produjo, en el cual otras seis viviendas quedaron seriamente dañadas debiendo de ser desalojadas y afectó también a un automóvil aparcado en la calzada.
La etarra había alquilado la vivienda a un hombre de San Sebastián junto al etarra Anartz Oiarzabal y ambos se hicieron pasar por militares de alta graduación. El día de la publicación de la noticia también se contaba que la Policía buscaba a Oiarzabal en la provincia de Alicante pero finalmente fue detenido en mayo de 2002.
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