La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha recibido este lunes en el Palacio de Miraflores en Caracas a un grupo de víctimas de «violencia política» en el marco de la ley de amnistía aprobada la semana pasada por el Parlamento y que permite la excarcelación de presos por esta motivación, un extremo que la ONG Foro Penal eleva a más de 600.
La mandataria ha emplazado a las víctimas para que se incorporen al programa de convivencia nacional, apelando a que el perdón no es solo un «mandato legal», sino un acto de «desprendimiento necesario» para consolidar la paz, en términos similares al discurso emitido con motivo de la firma de la ley de amnistía. «Un ser humano no puede estar tomado por el odio», ha defendido, mientras que ha invitado a los afectados a participar en esta etapa política que «busca una reparación integral» de la sociedad venezolana. En este sentido, ha reclamado «una nueva justicia para todos, para toda Venezuela» ante lo que ha denunciado como la «criminalización de la pobreza». «Debemos superarlo. Porque hay génesis para el odio en esa involución de justicia», ha señalado.











