El destino ha sido muy caprichoso en la boda de Suna y Abidin. Aunque Sinan iba a ser el testigo del novio, al final ha decidido cederle su puesto aFerit. Ha pensado que ellos dos han sido como hermanos toda la vida y que ese lugar le correspondía a él. De esta manera, Seyran y Ferit han terminado juntos en el altar, a muy pocos centímetros, ella como testigo de su hermana y él de su mejor amigo.
Mientras la ceremonia avanzaba, ha sido imposible para ambos no recordar su segunda boda, aquel día en el que se casaron por amor de verdad. Se han venido a la mente las imágenes de lo felices que estaban y lo mucho que se querían. Han recordado cada promesa que se hicieron y cómo sintieron que nada podría separarlos nunca.
Sin embargo, la realidad ahora es muy distinta. Mientras veían a Suna y Abidin cumplir su sueño de estar juntos después de tanto sufrimiento, ellos se sentían más lejos que nunca. A pesar de estar ahí al lado, compartiendo el mismo aire y los mismos recuerdos, Seyran y Ferit se han visto como dos completos desconocidos. El dolor de ver que su historia se ha acabado mientras otros triunfan, los dos han sentido un nudo en la garganta.












