«Casi un año después de tu negligente gestión durante y después de la dana del 29 de octubre de 2024 que causó la muerte de 229 personas, ¿por qué te aferras al cargo y no has dimitido todavía?». Es la pregunta oficial que registró Compromís en la última sesión de control a Carlos Mazón en las Corts, el 16 de octubre de 2025. El esquema se venía repitiendo desde noviembre de 2024, once meses antes, cambiando la fórmula temporal. Hasta esta semana. El regreso de la actividad parlamentaria, ya con Pérez Llorca de president, la ha variado. Hoy, el nuevo frente de batalla para la oposición se centra en el escándalo del trato de favor a cargos y afines al PP con la vivienda protegida en Alicante. “Es algo muy gordo, la vivienda es un punto sensible de la ciudadanía”, trasladan fuentes del PSPV.
La dana ha cambiado de fase política casi 500 días después del 29-O. Este nuevo capítulo tuvo en la arena parlamentaria un reflejo el pasado miércoles, cuando PSPV y Compromís convirtieron la sesión de control a Llorca en un monográfico sobre el escándalo de las VPP en Alicante, sin mención a la dana ni Mazón.
Pero su escenificación, este cambio de pantalla, ha tenido varios escenarios. Apenas una hora después de la sesión en el hemiciclo y a una veintena de kilómetros de distancia, en el castillo de Riba-roja de Túria se constituía la comisión mixta Gobierno-Generalitat. Allí se desplegó un nuevo rumbo en las relaciones. Ambas administraciones esperan “lealtad institucional”, algo que el Gobierno dice que no tuvo con el anterior president, en palabras del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. «Esperamos que rebaje el suflé», añaden fuentes gubernamentales.
Junto a esa foto por primera vez con el Gobierno en la mesa de negociaciones casi 500 días después, esta pasada semana Llorca también cruzó otro rubicón. En el pleno de las Corts, Llorca anunció que el Consell también articulará ayudas directas para las familias de los fallecidos. Llegan 16 meses después, 16 meses de tensa relación, donde sí hubo amplios paquetes de indemnizaciones de la Generalitat para afectados, para reponer coches o cualquier tipo de enseres. Serán 80.000 euros.
Las víctimas llegan a las Corts
En esta línea, este lunes y martes las víctimas también podrán hablar por primera vez en las Corts, algo que ya habían hecho en la Diputación, el Congreso y hasta la Unión Europea. PP y Vox evitaron esa imagen bajo mandato de Mazón. El asunto venía coleando desde hace meses. Tanto es así que PP y Vox tuvieron que enmendar su plan de trabajo en junio, cuando la comisión ni siquiera había acabado de arrancar. Lo hicieron en un momento en el que Mazón se sentía fuerte y confiaba en su restitución pública. Para ello, se había fijado como objetivo reunirse con las víctimas, que le pusieron como condición intervenir en el parlamento valenciano. Sin embargo, no lo han hecho pese a que las comparecencias empezaron en julio. Lo harán ahora, siete meses después, y más de 100 días de que lo hicieran en el Congreso.
Las asociaciones de víctimas, con Ursula Von der Leyen en Bruselas. / EFE
Llorca, de este modo, comienza a desprenderse del lastre de la gestión política de la dana, a poner el foco en la reconstrucción, pero lo cierto es que la herencia del 29-O no abandona al Consell. Mazón sigue presente. Su dimisión ha rebajado la tensión, pero todavía hay concentraciones mensuales y el expresident sigue siendo foco de críticas al continuar como diputado en las Corts, donde si acude o no se ha convertido en un elemento más del debate de cada convocatoria.
A ello se añade la investigación judicial, que provoca distorsiones en el día a día del actual president. Se siguen conociendo los hechos del 29-O: por ejemplo, la hora de llegada de Mazón al Palau o las mentiras que mantuvo Presidencia de la Generalitat sobre su agenda durante un año. Esa vía judicial ha podido ser también determinante en la última crisis de Emergencias ante el solicitud de renuncia del director general Raúl Quílez justo una semana después de testificar ante la jueza. Una nueva bomba de estallido retardado.
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