GUERRA RUSIA-UCRANIA | El precio de la paz en Ucrania cuatro años después de la brutal invasión de Putin

En las calles de Saltivka el tiempo ha pasado con exasperante lentitud. Algunos bloques de apartamentos mantienen las fachadas atravesadas por enormes agujeros. Hay ventanales rotos o remendados con tablones. Los colegios llevan cuatro años cerrados, como muchos de sus comercios. Y aunque misiles y drones suelen pasar ahora de largo por sus aceras heladas, solo un tercio de sus habitantes ha vuelto al barrio. “Me marché seis meses al principio de la invasión a gran escala para poner a salvo a mis hijos. Cuando volví esto parecía Chernóbil, un lugar desolado y fantasmagórico”, cuenta Iryna Moroz en la puerta de su pequeño negocio. Saltivka no es una aldea perdida, sino un suburbio de Járkov — la segunda ciudad de Ucrania— y el muro contra el que chocaron los soldados rusos al tratar de invadirla por el noreste.

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