La inminente apertura del tramo final de la autovía Santiago-Lugo (A-54), los doce kilómetros que comunican Melide con Arzúa, cambiará definitivamente la conectividad entre la provincia de León y la capital gallega. Si hasta no hace mucho el eje principal de movilidad de los 120.000 residentes en la comarca de El Bierzo con Galicia era la A-6, que los llevaba directamente hacia Lugo y ACoruña, la entrada en funcionamiento de la A-54 modifica ese patrón al dejar Santiago a menos de dos horas de Ponferrada.
Este cambio ya es una realidad y sus consecuencias se perciben en Santiago. Especialmente a nivel turístico, pero además también en otros ámbitos como el universitario o el inmobiliario. De hecho, el avance de la autovía A-54 en la última década ha activado el interés de los leoneses por la vivienda en Santiago y, por extensión, en la Ría de Muros e Noia, según constata el propio sector inmobiliario.
«De unos años para aquí empieza a venir gente», explica Ángel Pais, socio fundador de la Inmobiliaria Decasa, en la Rúa do Hórreo. «De un tiempo a estar parte sí que hay más leoneses por la zona y entiendo que la apertura de la autovía supondrá un incremento», por comodidad y rapidez.
Recuerda como años atrás había ocurrido un fenómeno similiar en la zona de Aguiño (Ribeira) «con gente de Valladolid». En aquel momento, la conexión por carretera no era tan buena como ahora, y todavía mejorará una vez se abra el tramo Melide-Arzúa, que permitirá recortar entre 20 minutos y media hora un viaje que dejará Ponferrada a menos de dos horas de Santiago, de su aeropuerto y, por un poco más de tiempo, de su zona de costa en la Ría de Muros e Noia y en Arousa Norte.
«No es un bum, pero sí es una tendencia y va en aumento y de forma consistente. No es algo puntual de un año o dos», garantiza Ángel Pais, que asegura que el patrón de entrada de este nuevo mercado es el habitual: «La mayoría de la gente son leoneses que vienen y alquilan en verano, pero les gusta la zona y acaban comprando», sea en Santiago, en los alrededores o ya en la zona de costa. Porque el problema dentro de la ciudad es que, directamente, «apenas hay vivienda disponible» en venta.
La A-54 era el resorte que le faltaba a la zona de Santiago para captar el interés del mercado berciano y leonés, porque siempre contó con un factor diferencial a su favor: el clima. «El tiempo desde la Ría de Muros e Noia hacia el sur es mucho mejor que en la Costa da Morte, A Coruña o A Mariña de Lugo. Hay mucha diferencia», prosiguen desde Decasa, que ven «comprensible» que si la gente del Bierzo tiene Santiago y su entorno «a dos horas y en un viaje cómodo por ser todo autovía, pues tirará hacia aquí». Hay que pensar que de Santiago a las primeras playas de la ría «tienes apenas 25 minutos».
Inmobiliaria Decasa, en la Rúa do Hórreo de Santiago / Jesús Prieto
«La gente alquila, le gusta y después compra»
Ahí, en la ría que Los Tamara definían como el «puerto de Compostela», el sector inmobiliario también constata ese tirón de la autovía Santiago-Lugo a la hora de canalizar clientes de León.
«De León y Ponferrada sí que tenemos gente que alquila en verano en la ría y después, parte de ellos, deciden comprar porque les gusta la zona», explica Jennifer desde la Inmobiliaria Rías Galicia de Portosín. Admite que «últimamente están viniendo bastantes» bercianos y leoneses, además de clientes de la zona de Ourense que buscan un refugio climático.
«Poco a poco va llegando más gente, e incluso recientemente notamos incluso que la gente tira más por Ribeira o Porto do Son que por Muros y el norte de la ría», debido a la mejor conectividad por carretera y al propio clima.
Obra final en la A-54
La autovía de Santiago-Lugo es una de las infraestructuras que acumula más retraso en la historia de Galicia. Fue ideada por el socialista Josep Borrell siendo ministro en 1992, mientras que Aznar y Fraga inauguraron el primer tramo en 1999, el de Santiago a Lavacolla. Desde entonces, todo fueron atrancos políticos, presupuestarios y ambientales. Y el último el mal tiempo, que retrasará unas semanas más la apertura del tramo Melide-Arzúa, previsto antes del 31 de marzo. Actualmente trabajan en esos doce kilómetros más de un centenar de operarios y una veintena de máquinas.
El problema: poca vivienda y muy cara
El problema del mercado inmobiliario de la capital gallega es que su escasez y a su elevado precio limitan mucho la entrada de nuevos compradores, sean de donde sean. Es algo que constatan los propios constructores, algunos de los cuales confiesan que el perfil de comprador que pueda llegar de León o El Bierzo no constituye su principal mercado. Sin embargo, esta realidad sí cambia a medida que se avanza hacia el primer y segundo cinturón de la ciudad, especialmente en dirección a la costa, que es donde se constata el mayor desembarco de bercianos que alquilan o compran vivienda. Y con la apertura total de la A-54, se espera que este fenómeno se intensifique.















