Corría el 21 de diciembre cuando el Elche ganaba por cuatro goles al Rayo Vallecano. Con esa victoria, el equipo franjiverde se colocaba octavo en la clasificación. Dos meses después, solo la derrota del Mallorca por 2-0 ante el Celta de Vigo ha impedido ver a los ilicitanos en puestos de descenso.
Nuevo mes, misma racha
En ese tiempo, el equipo dirigido por Eder Sarabia ha jugado ocho partidos de liga, acabando con tres empates y cinco derrotas. Todo empezó con la visita del Villarreal. El submarino amarillo se impuso en el Martínez Valero por 1-3 en lo que era la primera derrota del Elche en casa.
La racha continuó con dos empates contra Valencia y Sevilla que no encendían aún ninguna alarma. A esto le siguió una dolorosa derrota en el Ciutat de València en el último minuto que hizo que la situación comenzara a preocupar. Las jornadas siguientes fueron contra Barça y Real Sociedad. Las dos acabaron con el mismo resultado, 3-1 en contra de los franjiverdes. Un empate a cero contra Osasuna devolvía la esperanza a los ilicitanos, pero una semana después la dinámica regresó con una derrota por 2-1 frente al Athletic Club.
Un chaparrón difícil de pronosticar
Estos resultados no se entienden sin la tormenta perfecta que han creado las ventas y las lesiones. La lesión de larga duración de Héctor Fort y las molestias más posterior venta de Álvaro Núñez dejaron vacía la banda derecha ilicitana. Para suplirles llegaron Tete Morente y Buba Sangaré, pero todavía están lejos del nivel ofrecido por el bilbaíno y el catalán. A su vez, Rafa Mir, máximo goleador del equipo, también se perdió mes y medio de competición por lesión, aunque ya ha vuelto a disputar minutos con el equipo.
El partido del domingo se plantea entonces como una final anticipada. El Elche se enfrentará al Espanyol a las 14 horas en el Martínez Valero. Los de Manolo González también llegan al encuentro con la urgencia de conseguir una victoria. Aún metidos en la pelea por posiciones europeas, los catalanes tampoco han ganado en 2026. En un duelo de necesidades, donde nadie quiere perder, el encuentro del próximo domingo se convierte en una final, aun estando todavía en febrero.
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