De perfil progresista y activista contra la dictadura, Manuela Carmena fue abogada laboralista y magistrada antes que alcaldesa de la capital.
Contemplando el paisaje urbano desde la terraza del Club Financiero Génova, junto a la plaza de Colón, esta entrevista rememora algunas de las localizaciones que forman parte de la vida de una mujer pionera que gobernó el destino de Madrid de 2015 a 2019: la Dehesa de la Villa, donde nació y creció; Chamberí, donde estudió en un colegio de religiosas; la Gran Vía, donde sus padres regentaron una camisería; la calle de Atocha, donde tenía su sede el despacho laboralista en el que ella trabajaba y donde tuvo lugar una trágica matanza por ultraderechistas en 1977, y la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol, donde estaba en tiempos de Franco la Dirección General de Seguridad y en la que ella terminó detenida en dos ocasiones.
Un primer aldabonazo
Ante la proximidad del 15 aniversario del 15M, Carmena señala que “fue un movimiento muy interesante para cuestionar la paralización de las instituciones democráticas”. La exalcaldesa considera que “se nos ha olvidado cuidar la democracia” y que “el 15M fue un primer aldabonazo”. En la conversación recuerda el júbilo que la sociedad española se entregó a la democracia y cómo, con el paso del tiempo, dejamos de estar interesados en cuidarla: “Cuando no se profundiza en la democracia, esta se oxida y estamos viviendo momentos en los que la democracia ha encogido”.
Carmena admite que los políticos del 15M terminaron siendo fagocitados por el sistema y cometiendo los mismos errores de aquellos a los que criticaban: “Cuando el movimiento deja de ser un movimiento y genera partidos políticos, estos acaban teniendo actitudes clásicas de los partidos de izquierda y ayudan a agostar e impedir ese proceso tan importante que es cuidar y desarrollar una democracia real”.
Blandiendo su independencia de cualquier tipo de partido, la exalcaldesa recuerda el modo en que intentó “conformar una candidatura para dirigir Madrid lo suficientemente amplia como para recoger toda la necesidad de justicia que implica una política progresista”. Argumento que Carmena hila con el concepto de la “empatía social” que, a su juicio, implica “darnos cuenta de que todas las personas formamos parte de la familia humana”. “La gran consecución de los procesos empáticos es la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, apunta.
Y asegura que siempre tuvo muy claro “el tipo de política que quería hacer en el ayuntamiento, contando con aquellos compañeros -en alusión a los fundadores de Podemos-, pero planteando siempre que yo no era uno de ellos”.
Íñigo Errejón
Carmena se detiene también en la decisión de Íñigo Errejón de desvincularse en 2019 de Podemos para unirse a la plataforma Mas Madrid que personificaba la alcaldesa: “Ahí yo me equivoqué en la medida en que yo nunca valoré que el grupo de Pablo Iglesias se enfadara tanto con Íñigo Errejón por haber entrado en la plataforma; aquello se entendió mal y generó una crispación que yo debía haber evitado”.
Tras señalar que tras aquello ya no tuvo nunca relación con Errejón, Carmena responde sin tapujos a la pregunta sobre qué sintió al saber de la denuncia contra Errejón por violencia sexual: “Me sorprendió su propia reflexión respecto a la dificultad que podía tener en su relación con las mujeres”. “Y todo eso me ha hecho pensar que es importante replantear las relaciones entre hombres y mujeres en un momento en el que se evidencia que cada vez hay más falta de claridad”.
Manuela Carmena vincula el auge de Vox al hecho de que “la democracia se ha oxidado; se ha quedado tan ubicada en los partidos políticos y en unos debates parlamentarios que resultan vergonzosos, que esto genera naturalmente una actitud de reproche que está instrumentalizando la extrema derecha”. “Cuando tú oyes los debates en el Congreso de los Diputados, comprendes que los ciudadanos no pueden sentirse cómodos; no son más que una expresión de mal gusto y de falta de consideración de los demás, no tienen nada que ver con lo que significa la política”, apostilla.
Y en relación a la alternativa ideológica de las izquierdas, Carmena asegura que “la mejor forma de ser de izquierdas es ser profundamente demócrata”. “En este momento, en el que las izquierdas están reflexionando sobre cómo pueden tener mayor incidencia en la política general para parar el retroceso de la democracia, es muy importante que las izquierdas se unan”, concluye.










