La ruptura se venía fraguando desde hacía meses, pero no fue hasta el pasado 19 de enero cuando estalló todo por los aires. Ese día, el hijo mayor de David y Victoria Beckham, Brooklyn, expuso públicamente la tensión con sus padres y evidenció las heridas abiertas en una de las dinastías más mediáticas del Reino Unido. “He visto con mis propios ojos hasta dónde son capaces de llegar para difundir innumerables mentiras en los medios, principalmente a costa de personas inocentes, para preservar su propia fachada. Pero creo que la verdad siempre sale a la luz”, aseguró entonces Brooklyn. Más de un mes más tarde, la fractura sigue sin tener un final a la vista.
El primogénito de los Beckham, de 26 años, ha dejado claros los motivos por los que ha decidido romper con su familia: el aparente rechazo a su mujer, Nicola Peltz, y las presiones recibidas para ceder a sus padres los derechos de su nombre, registrado por Victoria como marca comercial cuando él todavía era menor de edad. Brooklyn les ha acusado de intentar “arruinar” su relación antes de su boda y ha sido especialmente crítico con su madre, a la que ha acusado de bailar con él “de forma inapropiada” durante la celebración del enlace, en un momento que estaba reservado para su esposa.
«El amor es ciego»
Las declaraciones incendiarias de Brooklyn no han recibido una respuesta oficial de los Beckham, quienes han apostado por la prudencia y por dejar espacio a su hijo. Pero sí se han pronunciado públicamente personas de su entorno. El último de ellos ha sido el chef Gordon Ramsay, amigo de la familia desde hace más de dos décadas, quien ha pedido al hijo mayor del matrimonio que “recuerde de dónde viene” y que sea consciente de que algún día sus padres ya no estarán. “Le quiero, tiene un corazón increíble. Pero es difícil, cuando estás enamorado. El amor es ciego. Es fácil subirse a esa montaña rusa y dejarse llevar”, ha asegurado en una reciente entrevista a The Sun.
El afamado chef ha asegurado que David y Victoria son unos padres “increíbles” y ha insistido en que la reconciliación con Brooklyn es una “cuestión de tiempo”. Pero por ahora todas las señales apuntan en dirección opuesta. Poco después de estas declaraciones, el primogénito del matrimonio dejó de seguir a Ramsay en las redes sociales, en una muestra de la enorme tensión que sigue habiendo entre las dos partes. La proliferación de comentarios a favor de los Beckham en los medios de comunicación británicos han contribuido todavía más a la ruptura con Brooklyn, quien ha acusado a sus padres de “controlar las narrativas” en la prensa.
Tensión creciente
El hijo mayor de los Beckham no ha vuelto a pronunciarse sobre la riña familiar desde su explosión en las redes, pero sí ha reiterado en varias ocasiones su apoyo a su mujer, hija del multimillonario estadounidense Nelson Pelz. “Soy la persona más afortunada del mundo por poder llamarte mi Valentín cada año. Te quiero más de lo que imaginas y siempre te protegeré y te amaré”, escribió en un mensaje publicado el día de San Valentín.
Pocos días después, su hermano Cruz publicaba las fotos de su fiesta de 21 cumpleaños, celebrada en el restaurante The Maine, en el centro de Londres, junto a su familia y amigos. “¡Celebrando a Cruz antes de tiempo! ¡Te queremos mucho!”, escribió su madre en un texto acompañado de una foto familiar, publicada en su cuenta de Instagram. Un mensaje de cariño que también lanzó su padre: “Anoche había mucho amor para ti en la sala”.
Las publicaciones familiares siguen siendo algo fundamental en el engranaje empresarial de los Beckham, pero desde hace meses hay dos ausencias notables y todo apunta a que así seguirá siendo, al menos en el corto y medio plazo. “Las publicaciones performativas en las redes sociales, los eventos familiares y las relaciones poco auténticas han sido una constante en la vida en la que nací”, aseguró Brooklyn a mediados de enero. “No quiero reconciliarme con mi familia”.
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