Durante casi tres meses, Aitana Bonmatí (Sant Pere de Ribes, 18 de enero de 1998) ha mirado el césped desde la distancia: desde la grada, desde el banquillo, desde el gimnasio. “El lugar al que pertenezco”, como dice ella misma, convertido en territorio prohibido. Hasta esta semana.
Apenas un día después de volver a pisarlo por primera vez desde la fractura de peroné por la que fue operada el pasado 2 de diciembre, la triple Balón de Oro atiende a SPORT en una entrevista exclusiva durante el evento ‘Control y Caos’ de Adidas en el Cupra Arena del Port de Barcelona, en el inicio de una nueva fase de su recuperación. No hay fecha para su regreso, aunque la mejor noticia es otra: podrá volver a sentirse futbolista esta misma temporada.
Primer gran paso real: el campo. Sin rivales, sin público, sin prisa. Solo ella y el césped.
¿Cómo estás? ¿Cómo ha sido este reencuentro tan simbólico?
Estoy bien, dando un paso más hacia mi vuelta. He pasado dos meses encerrada en un gimnasio, en los servicios médicos del club, con los cuales también estoy muy agradecida porque me han ayudado mucho a nivel físico y mental; creo que hacen una gran labor. Ayer empecé a trabajar en el campo —aunque sigo con el entrenamiento de gimnasio— y fue raro y a la vez especial volver a pisar el césped, aunque solo fuera para correr cinco minutos.
¿Por qué fases has pasado desde que te lesionaste? La reacción inicial, la aceptación… ¿Cuál ha sido tu proceso?
Yo me lesiono a finales de noviembre, en la última convocatoria de la selección de 2025. Me lesiono en un entrenamiento sola: resbalo cuando iba a chutar a portería y mi pie se va no sé dónde. En ese momento noto que me he hecho mucho daño, siento un crack, y creo que lo primero que haces es protegerte tanto física como mentalmente. No siento el dolor hasta la tarde, cuando me hacen la resonancia y la radiografía y veo que tengo el peroné roto y el ligamento también. En ese momento no soy consciente de la duración de la lesión ni de que tenía que pasar por quirófano, y todo lo asimilo muy rápido. Y más que como una desgracia, lo veo como una oportunidad, porque pensé sinceramente que este parón que daba la vida me iba a servir de una manera u otra.
Nunca habías pasado por una lesión así.
Siempre pienso que tienes dos formas de afrontar las cosas cuando te pasan: de una manera positiva, aceptando la situación, o resignándote cuando ya no puedes hacer nada. Y la verdad es que en ningún momento he tenido sensación de estar lamentándome muchos días, sino que he aprovechado este tiempo para bajar un poco el ritmo y pensar en mí, que también es necesario. Pero es cierto que ahora ya han pasado dos meses y tengo ganas de volver a ser yo misma, de sentirme bien en el césped, de volver a disfrutar y de volver a hacer disfrutar a la gente.
«En ningún momento he tenido sensación de estar lamentándome muchos días, sino que he aprovechado este tiempo para bajar un poco el ritmo y pensar en mí, que también es necesario»
Desde que hablamos después de tu primer Balón de Oro hasta este año, tras el tercero, has hecho un proceso importante de aprender a disfrutar de lo que estás viviendo. ¿Te ha servido esta pausa también para ser consciente de todo lo que has conseguido?
Estos tres años han sido una locura, porque no he parado. Y esto me ha venido bien también para asimilarlo. Me siento afortunada por haber vivido tanto y por estar tan bien acompañada. Me ha servido para disfrutar un poco más de lo conseguido y, sobre todo, para valorarlo.
Asociamos tu nombre a la palabra éxito, porque has ganado prácticamente todo lo que puede ganar una futbolista, y no una vez sino varias. ¿Cómo ha cambiado este concepto para ti en los últimos años?
Yo juego en un equipo y en una selección que luchan para ganarlo todo. Y, para mí, el éxito en un contexto deportivo y competitivo es muy difícil que no esté asociado a la victoria y a ganar títulos, porque realmente jugamos para eso; ya no jugamos solo para disfrutar como decíamos hace años.
Aitana Bonmatí con Maria Tikas durante la entrevista exclusiva con SPORT / Dani Barbeito
Aquí iba, porque hace no tanto, llegar a una final era casi como levantar un título.
Claro, ahora te exiges ganar cada año. Evidentemente hay una parte del éxito que está asociado a los títulos, por el equipo en el que juego, pero, por otro lado, creo que el éxito también es haber conseguido todo lo que hemos conseguido a nivel social. También entender y aceptar que el deporte tiene derrotas y que, aunque hagas una temporada tan buena como hicimos el año pasado, puedes llegar a la final de la Champions y a la final del Europeo y que, por detalles, se te escapen dos campeonatos tan grandes.
Es importante decirlo, porque solemos dar por hecho que tenéis que ganarlo todo siempre. Lo hemos normalizado entre todos.
El éxito es también aceptar esos momentos y entender que los otros equipos también juegan y también lo hacen bien. Sinceramente, creo que las derrotas son necesarias para seguir entrenando, seguir mejorando, hacer autocrítica y entender que no eres única ni individualmente ni como equipo, sino que también te pueden ganar.
«Yo me exijo ganar siempre, pero el éxito es también aceptar la derrota y entender que los otros equipos también juegan y también lo hacen bien. Las derrotas son necesarias para mejorar»
Uno de los últimos libros que has leído es La Biblioteca de la Medianoche (Matt Haig), que habla de todas las vidas que podrías haber vivido si no hubiera pasado algo. ¿Tú piensas en eso? Porque has tomado muchas decisiones en este camino.
Sí, en algunos momentos de tu vida te lo planteas: qué hubiese pasado si, por ejemplo, en un momento más duro en el primer equipo del Barça, cuando no jugaba, me hubiese tenido que ir a otro equipo para tener minutos. He pensado en ello muchas veces. El libro habla de esto y creo que la vida es un cúmulo de decisiones que vas tomando cada día, y ese es el camino que vas construyendo. Yo creo que todas las decisiones que he tomado, buenas o malas, me han servido para ser la jugadora y la persona que soy hoy. Así que estoy agradecida a ellas y no las cambiaría por nada.
¿Cómo ha sido tu relación con el fútbol, con tu equipo, durante estos meses? ¿Te duele verlo desde fuera o puedes disfrutarlo?
Al principio me lo tomé un poco como una desintoxicación del fútbol, como una desconexión total, porque realmente lo necesitaba. Además, como estás operada y empiezas a trabajar en los servicios médicos del club, que está apartado del equipo, ya te va bien estar un tiempo ahí, porque no haces dinámica de grupo normal y te va bien estar un poco lejos del terreno de juego. Pero es verdad que, evidentemente, sigo viendo los partidos y siguiendo al equipo, porque al final volveré a jugar en dos meses, bueno, digo dos meses pero no es exacto [mira a cámara y ríe].
Tranquila, no lo pondremos de titular.
No, no, ya lo digo ahora que lo he dicho por decir [risas]. Pero eso, que volveré a jugar y tengo que estar atenta. Pero es verdad que cuando estás lesionada de larga duración es duro estar también en dinámica grupal o como si estuvieses normal, porque no estás normal: tiene procesos duros, de dolor, y también es duro mentalmente, porque de un día para otro se frena toda tu vida. Siempre pienso que en el día a día vamos con una inercia que no nos permite darnos cuenta de muchas cosas: de cómo queremos vivir la vida o de cómo nos estamos sintiendo. No tenemos tiempo de pensar en eso y, cuando tu vida se frena, te viene todo de golpe.
Sí, eso pasa.
Es lo mismo que cuando te vas de vacaciones. Paras y te viene todo. Y eso, que las primeras fases de una lesión pueden ser muy duras.

Aitana Bonmatí durante la entrevista con SPORT / Dani Barbeito
El otro día pusiste en Twitter: “Què bo ets, Joan Garcia”.
Gran fichaje, ¿eh?
¿Te has reencontrado también con tu versión más disfrutona del Barça como aficionada?
¡La verdad es que sí! También he pasado parte de estos dos meses en Barcelona, viviendo con mis tíos, y me he vuelto una chica más “barcelonina”. Yo soy muy de pueblo, de mi pueblo, pero es verdad que esta experiencia me ha dado cosas nuevas, como estar más con mi familia o estar más por Barcelona. Y, al no estar lejos del centro, he podido ir más al Palau y al Camp Nou. Es algo que me apetece mucho: ir a ver el baloncesto o el fútbol masculino. Soy muy culé, lo sabe todo el mundo.
Te gusta ‘fer club’, que decimos en catalán [hacer club].
Mucho. También, durante este tiempo en los servicios médicos, me he ido encontrando con otros deportistas del club —del Barça B masculino, del baloncesto, del Barça B femenino, de entre otros— y es muy guay ver que, más allá de tu equipo, hay más deportes en el club. Me ha encantado esta parte del proceso: conocer un poco más el Barça más allá de tu burbuja. Estoy agradecida por haber conocido a otros grandes deportistas y profesionales del club que en el día a día no ves.
«Es muy guay ver que, más allá de tu equipo, hay más deportes en el club. Me ha encantado esta parte del proceso: conocer un poco más el Barça más allá de tu burbuja, deportistas y profesionales que no ves en tu día a día»
Este año la Masia está siendo muy importante, tanto en el fútbol masculino como en el femenino. En el femenino, tú fuiste la primera en subir y consolidarte en este equipo ganador, cuando antes no había tantas oportunidades. ¿Cómo estás viendo a esta generación que sube ahora?
Las épocas más difíciles del club se han solventado con la apuesta por la Masia. Si miras el histórico, no falla, tanto en el masculino como en el femenino. Creo que siempre ha habido una gran base de jugadores y jugadoras de la Masia, porque si no el Barça no funciona: el equipo no juega igual. Tenemos una identidad propia, un estilo de juego único, y creo que la base de un equipo del Barça tiene que ser de jugadores y jugadoras formados en la Masia, porque entendemos el juego de una forma que nadie más entiende. Evidentemente, después necesitamos otras virtudes y otro tipo de fútbol que nos aportan quienes vienen de fuera, y creo que esta complementación hace que seamos equipos supertop.
La última. En tres semanas hay elecciones a la presidencia del Barça. ¿Qué le pides al que salga ganador?
Me gustaría que la apuesta por el femenino siga intacta y sea ascendente, porque la verdad es que se ha hecho una gran labor desde hace años y sería una pena dejarlo ir. El Barça es más que un club también por esto: todos los equipos tenemos una identidad y creo que el femenino se ha vuelto una entidad única dentro del club













