Según los datos de la Sociedad Española de Neurología la mitad de los españoles sufrimos algún tipo de los 100 trastornos del sueño que existen. La apnea obstructiva del sueño, los trastornos del ritmo circadiano, el síndrome de piernas inquietas, las parasomnias NREM, el trastorno de conducta durante el sueño REM, la narcolepsia o la hipersomnia idiopática, son algunos de estos problemas a la hora del descanso nocturno.
Dormir mal deteriora la calidad de vida, el rendimiento laboral y escolar, e impacta negativamente en el bienestar social y económico. Pero si de niños hablamos, los problemas de sueño pueden tener más consecuencias.
Así se desprende de una investigación liderada por Llúcia González-Safont, investigadora del área de Epidemiología y Salud Pública del CIBER (CIBERESP), la Facultat d’Infermeria i Podologia de la Universitat de València y la Fundación FISABIO, que muestra la estrecha relación entre los problemas del sueño en niños y el desarrollo de síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en la preadolescencia.
El estudio, que ha sido publicado recientemente en la prestigiosa European Journal of Pediatrics, representa un avance importante en la comprensión de las causas del TDAH, trastorno de desarrollo neurológico que afecta a alrededor de un 7,5 % de niños.
El TDAH es un trastorno de desarrollo neurológico que afecta a alrededor de un 7,5 % de niños. / Adobe Stock.
Dormir mal puede aumentar el riesgo de desarrollar TDAH
El sueño es un estado fisiológico complejo, responsable en parte del rendimiento físico y mental y del desarrollo y mantenimiento saludable de los procesos de aprendizaje, memoria declarativa y procedimental, generalización del conocimiento y procesamiento emocional.
Así, cuando el sueño se ve alterado de forma habitual debido a distintos desórdenes, se producen consecuencias inmediatas y de largo alcance, como síntomas de TDAH.
Diversos estudios habían mostrado previamente que los problemas de sueño y de TDAH son comunes durante la infancia, con prevalencias del 20% para problemas de sueño y el 3-7,5 % para TDAH. Es más, en el caso de los problemas de sueño, es mayor en niños con TDAH, hasta afectar a entre el 25 % y el 73,3 %.

Alrededor de un 20% de los niños tiene problemas de sueño. / Adobe Stock.
En esta línea, el personal investigador trabajó con 1.244 niños de Gipuzkoa, Sabadell y Valencia, a los que se evaluó, por un lado, los problemas de sueño a la edad de 8 a 9 años, y por el otro, se recopilaron las manifestaciones de TDAH. Como resultado, los investigadores establecieron una fuerte relación entre los problemas de sueño a la edad de 8 y 9 años y el desarrollo de síntomas de TDAH a los 10-11 años.
La asociación entre problemas de sueño y síntomas de TDAH se mantuvo tras excluir del análisis inicial a los niños que presentaban problemas clínicos previos (por ejemplo, aquellos nacidos y nacidas pequeños para edad gestacional, prematuros y prematuras, y aquellos/as que tenían síntomas compatibles con el diagnóstico, tanto anteriores como de forma simultánea a la presentación de problemas de sueño.).
Este resultado pone de aumenta las evidencias de la fuerte asociación que existe entre los problemas de sueño y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

La detección temprana puede evitar problemas a largo plazo. / CIBERESP.
Aunque la doctora Llúcia González aclara que «estos hallazgos deben interpretarse con cautela. Aunque no todos los niños con problemas de sueño vayan a desarrollar síntomas de TDAH, su detección en etapas tempranas, con cuestionarios de fácil aplicación en la consulta pediátrica, podría contribuir a prevenir o mitigar futuros síntomas de problemas de comportamiento, como el TDAH. Por ello, sería interesante incorporar este tipo de herramientas de cribado en programas de atención primaria como el Programa de Salud Infantil».
Las conclusiones del estudio podrían resultar útiles en la implementación de políticas y acciones que favorezcan las condiciones adecuadas para el desarrollo de hábitos de sueño saludables durante la infancia.
Los resultados del estudio publicado recientemente en European Journal of Pediatrics también fueron presentados en el Congreso de la Sociedad Española de Epidemiología, donde sus autoras han recibido un reconocimiento como una de las mejores comunicaciones por parte del personal CIBERESP.














