Uno de los escenarios más propicios al thriller contemporáneo son las redacciones de los periódicos o de las emisoras de radio o televisión. Parte de lo que allí sucede tiene que ver con la actualidad, con sus turbulencias, novedades y problemas de fondo, ejerciendo de trepidante y seductora atmósfera para cualquier intriga o misterio.
Como el que Steph Mc Govern nos ofrece en las páginas de En directo (RBA), una novela tejida en torno a las urgencias de una gran cadena de tv y la emergencia de un secuestro, el del hijo de una presentadora en plena acción informativa en el Londres de hoy. No es Rose una periodista cualquiera, sino una estrella de una gran cadena generalista capaz de sentar en un plató a un presidente o a ese ministro de Hacienda a quien Rose se dispone a entrevistar en directo acerca de la próxima reforma electoral que se propone aprobar, y de la que los principales sindicatos discrepan… Cuando, por su pinganillo, sonará una voz muy distinta a la de los habituales productores. Alguien –un hombre desconocido– le susurra un trágico mensaje: su hijo pequeño ha sido secuestrado; por lo tanto, a partir de ese momento el secuestrador «tiene el control».
¿Quién es él, alguien desconocido para la víctima? Tal vez no, pues Rose venía sufriendo en los últimos meses el acoso de un «fan». Un tipo en apariencia inofensivo, pero que la ronda con excesiva frecuencia, que se le planta a la salida de los estudios, que la aborda con la menor excusa o aparece de pronto allá donde se hayan desplazado para rodar una entrevista o reportaje. Ese inquietante precedente, más la terrible confirmación de que, en efecto, su hijo ha sido capturado, activarán la acción hasta sacarle chispazos de verdadera angustia.
Además de este conflicto, Stpeh Mc Govern, que es, en la vida real, una reconocida periodista británica, conductora principal del programa BBC Breakfast, sabe dotar a su argumento de convenientes dosis psicológicas, imprescindibles para empatizar con la protagonista y comprender la magnitud de su problema y reto.
Una novela para relajarse y tensionarse a la vez, y para saber algo más del mundo del periodismo televisivo, acerca de cómo se confeccionan las noticias que consumimos a diario, y de cómo a veces la realidad puede inmiscuirse en la labor de sus profesionales en forma de mortal amenaza.














