La respuesta culé tras la dura derrota en el Riyadh Air Metropolitano no fue la esperada. La hazaña es milagrosa, sí. Pero si el equipo no cambia el chip, será imposible. Los de Hansi Flick, expertos en dar la vuelta a marcadores adversos y brindarnos noches épicas como las de las finales de la Supercopa de España y de la Copa del Rey, o la de Da Luz, tienen por delante sólo dos tests (Levante ypara ajustar detalles y recomponerse tanto anímica como futbolisticamente para recibir al Atlético de Madrid el próximo 3 de marzo en el Spotify Camp Nou, estadio que ansía vivir su primera gran noche desde su remodelación e invocará al espíritu del Barça de las remontadas.
Un Atleti ‘bipolar’
Una cosa está clara: este Atlético es capaz de lo mejor… y de lo peor. Es como si se estuviese contradiciendo a sí mismo. Firmó los mejores 45 minutos del curso en la ida de las semifinales de la Copa del Rey para aplastar a un anonadado Real Betis y dejar la eliminatoria vista para sentencia con una manita. Pues bien, tan solo tres días después, se dejó ir ante su afición en la visita liguera de los béticos, que se tomaron la revancha gracias al solitario tanto de Anthony.
Lookman debutó con un buen gol / X
Cuatro días más tarde, el cuadro de Simeone pasó por encima de un desconocido y desbordado Barça en la ida de las semifinales de la competición del KO y se supero a sí mismo para, en 45 minutos, endosar hasta cuatro dianas al equipo de Hansi Flick. Pero volvió a bajar el suflé.
72 horas después, en su visita a Butarque para enfrentar a un ‘desahuciado’ Rayo Vallecano, un Atlético repleto de rotaciones tras el brutal desgaste físico frente al Barça, pero con un once más o menos de garantías, se deshizo inexplicablemente ante un conjunto franjirrojo muy superior. Los de Iñigo Pérez se llevaron tres puntos vitales gracias a los goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Nobel Mendy. Sí, tres goles encajaron los colchoneros.

El Rayo pasó por encima del Atlético en el duelo jugado en Leganés / EFE
De ahí que Jan Oblakno se mordiese la lengua en los micrófonos de ‘DAZN’ y asegurase que «parece que LaLiga se ha tirado» o que «los partidos no se eligen y merecíamos perder».
Una ruleta rusa
Pues eso. La regularidad brilla por su ausencia en un Atlético imprevisible. No sabes por dónde te va a salir. Si tendrá su día y puede ser muy peligroso… o todo lo contrario. 72 horas después del batacazo en Butarque, escenario en el que prácticamente dijo adiós al título liguero, visitaba al Brujas con el objetivo de dar un paso al frente importante en la eliminatoria de playoffs de la Champions y, pese a marcharse 0-2 al descanso, se dejó empatar en apenas 15 minutos.
Volvió a ponerse por delante, pero concedió el 3-3 definitivo en el último suspiro. El Metropolitano decidirá y sí, el Atlético es favorito, pero más le vale no confiarse. Antes, eso sí, recibe a un Espanyol con ansias de regresar a la senda del triunfo y que ya remontó aquel libre directo de Julián en la primera vuelta.

Simeone, deslumbrado por un rayo de luz en Butarque / EFE
En 10 días, debe afrontar tres partidos (trampa): Espanyol, Brujas y Real Oviedo. Los dos primeros son en casa y, el tercero, a domicilio. Y ese 3 de marzo que está marcado en rojo en el calendario, visita un Spotify Camp Nou que se vestirá de gala para albergar una noche en la que la esperanza será lo último que se perderá.
Ni que decir tiene que el Atleti solo tiene ojos para la Copa. Y es que, siendo realistas, es el trofeo más factible para un conjunto que marcha cuarta en LaLiga, a nada menos que 15 puntos del actual líder, el Real Madrid. Y sí, continúa vivo en la Champions, pero la competencia es feroz y las posibilidades de levantar la ‘Orejona’ son más bien reducidas. Ahora bien, debe salir a morder el próximo 3 de marzo o las pasará canutas… si no, que se lo digan a Unai Emery.













