JUAN JOSÉ MILLÁS | Contra la frustración

En los últimos días, a raíz sobre todo de los movimientos impulsados por Gabriel Rufián -ese llamamiento a construir un frente común de izquierdas porque “lo que viene no se para con siglas”-se ha instalado una idea que muchos, en la ensalada de partidos que conforman las fuerzas progresistas, comparten: hay que unirse para frenar el avance de la derecha. La propuesta seduce desde el punto de vista táctico. El problema aparece cuando se examina atentamente el contenido de la proposición. Porque el mensaje que acaba llegando al ciudadano no es “vamos a mejorar su vida”, sino “vótennos para que no ganen los otros”. Y el miedo, ya se sabe, moviliza un rato, pero no construye proyectos vitales.

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