España ha pasado de registrar 48 víctimas mortales de la violencia machista en 2025 –el número más bajo de la serie histórica, lo que trajo consigo un cierto halo de esperanza– a asistir a uno de los peores inicios de año. Desde el pasado 1 de enero, han sido asesinadas ocho mujeres y una niña, de confirmarse como crimen machista las muertes de una mujer en Xilxes (Castellón) y de su hija, que fueron encontradas degolladas este martes. El exmarido y padre de la niña fue detenido, en un inicio, por romper la orden de alejamiento, dado que negaba ser el autor y decía tener una coartada, pero finalmente ha sido encarcelado como presunto autor del doble feminicidio. Los crímenes triplican el número de los ejercicios anteriores y, también alarmante, el sistema de protección ha fallado en el 62% de los casos, ya que este porcentaje de mujeres había denunciado.
Las nueve víctimas –las ocho mujeres y la niña– suponen, por tanto, uno de los inicios de año más negros –en apenas un mes y medio– de los últimos ejercicios, lo que ya motivó que el 4 de febrero se convocara un Comité de Crisis, órgano que reúne a las autoridades con competencias y que se celebra cada mes que se superan los cinco asesinatos, para analizar qué ha sucedido, caso por caso. En 2025 y 2024, a estas alturas del año, había tres víctimas. Por tanto, las cifras de feminicidios prácticamente triplican a las de los últimos ejercicios.
Comité de crisis
Además, el sistema de protección está fallando más que nunca. De las siete mujeres que el Ministerio de Igualdad ha confirmado este año como víctimas de la violencia de género (a la espera de confirmar todos los extremos en Xilxes), cuatro habían denunciado y, aun así, su grito de ayuda no ha servido para que las fuerzas de seguridad y el sistema judicial hayan sabido protegerlas y evitar su muerte. Se trata del 57%, un porcentaje que subirá a 63% cuando se confirme como crimen machista el asesinato en Castellón.
En los cinco años precedentes, el porcentaje de denuncias se situó en poco más del 20%, salvo en 2022, cuando ascendió al 42%, mientras que en este inicio del año se eleva al 63%. Es decir, seis de cada 10 víctimas han sido asesinadas pese a haber denunciado a su maltratador, un importante fallo del sistema que, sin duda, tendrá que ser analizado en futuros Comités de Crisis y reuniones entre las autoridades competentes.
Órdenes de alejamiento
Por ejemplo, la víctima de Xilxes se encontraba en el sistema de protección Viogén y tenía una orden de alejamiento en vigor desde marzo del año pasado. Sin embargo, la medida no impidió que el agresor presuntamente degollara a su exmujer y a su hija, de apenas 12 años.
En otros casos, el problema es que la víctima, normalmente por miedo o extrema dependencia sentimental o económica con el agresor, no continúa con el proceso judicial después de interponer una denuncia. De hecho, de las cuatro mujeres con denuncia previa confirmadas ya por Igualdad como víctimas de la violencia machista este año, dos de ellas decidieron no continuar y, por ello, no tenían medidas de protección en vigor. Otra de las circunstancias a analizar por las autoridades.
Mayores y exparejas
Asimismo, el perfil de las asesinadas en este mes y medio vuelve a señalar una tendencia consolidada: el mayor peligro se registra cuando las mujeres maltratadas deciden cortar la relación con el agresor. Así, seis de las siete víctimas confirmadas por Igualdad eran exparejas o estaban en proceso de ruptura, frente a una que sí continuaba la relación con el maltratador.
A su vez, el 57,2% de las asesinadas son mayores de 50 años, frente al 42,9% que son menores de esa edad, lo que confirma la edad avanzada como un signo de vulnerabilidad. El pasado verano también se produjo un repunte de asesinatos de mujeres mayores de 60 años, por lo que Igualdad está evaluando la puesta en marcha de medidas dirigidas específicamente a este colectivo. Una de las principales dificultades para atajar la violencia contra estas mujeres es que, en muchas ocasiones, han crecido en ambientes machistas y, por ello, han normalizado el maltrato y lo sufren, durante años, en silencio.
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