La agónica victoria de Carlos Alcaraz contra Alexander Zverev en el Abierto de Australia, donde se sobrepuso a calambres y vómitos, ha puesto de manifiesto la importancia de la fortaleza mental en el deporte de élite. Para analizar estas situaciones, el psicólogo deportivo Jaime Marcos explica las claves que marcan la diferencia en la alta competición.
La psicología, un pilar imprescindible
Jaime Marcos subraya que la preparación mental es, como mínimo, tan relevante como la física, la técnica y la táctica. De hecho, la considera un requisito indispensable: «Sin una buena preparación psicológica, por muy preparado que estés en el resto de aspectos, no vas a dar el nivel». Según el experto, este trabajo es la base para que un deportista pueda rendir en su máximo potencial.
Las herramientas de la mente
Ante momentos de sufrimiento físico extremo, como los que vivió Alcaraz, existen mecanismos que se entrenan a diario. Marcos destaca el «cambio de foco atencional«, que consiste en dirigir la atención fuera del dolor hacia un objetivo externo, como el siguiente punto. También menciona las técnicas de respiración y el desarrollo de «una narrativa de perseverancia y mantenimiento del éxito», un trabajo de reestructuración de creencias que se forja en cada entrenamiento.
El trabajo psicológico puede realizarse de varias maneras. El especialista puede estar «integrado dentro del cuerpo técnico«, al igual que un preparador físico o un nutricionista, o bien el deportista puede acudir a sesiones externas. Marcos aclara que la frecuencia de estas sesiones varía según las necesidades, pero «cuando se acercan los partidos, los torneos importantes, pues a lo mejor se hacen un par de sesiones más a la semana».
Cuando el cuerpo dice ‘basta’
La mente tiene la capacidad de superar las barreras del cuerpo, pero es una habilidad que requiere un entrenamiento exhaustivo. El psicólogo lo compara con no sentir la silla en la que estamos sentados hasta que prestamos atención: con la preparación adecuada, es posible «redirigir el foco atencional fuera del mismo» dolor. En este proceso son útiles las «rutinas gestuales«, como los famosos tics de Rafa Nadal al colocar sus botellas, que funcionan como anclajes para mantener la concentración.

La fe y las convicciones personales también juegan un papel crucial. Marcos alude al fenómeno de la «profecía autocumplida«, donde la creencia en la propia capacidad aumenta las probabilidades de éxito. «Si yo tengo una convicción de éxito, eso tiene un papel fundamental», afirma. Esta confianza, ya sea en uno mismo o en factores externos, predispone al deportista a alcanzar sus objetivos.
En el deporte base, el enfoque es diferente. Para los padres de jóvenes deportistas, el psicólogo aconseja centrarse en la motivación del niño. La clave es «minimizar las exigencias externas y focalizarse en la parte motivacional», asegurando que el joven disfrute del deporte por sí mismo, ya sea por la propia actividad o por el crecimiento personal que le aporta.













