No importa la intención ni si la descripción se ajusta a la realidad; no todo ha de decirse

La reciente polémica protagonizada por la periodista Rosa Belmonte en el programa ‘El Hormiguero’ ha trascendido la anécdota televisiva para convertirse en un caso de estudio sobre la comunicación en la era viral. El comentario de Belmonte sobre la tertuliana Sara Santaolaya desató una ola de reacciones que culminó con las disculpas públicas del director del programa, Pablo Motos, y de la propia periodista. Este suceso ha servido como punto de partida en el programa ‘Herrera en COPE‘, donde el periodista Jorge Bustos y la profesora Bianca Thoilliez han analizado las claves de lo que comúnmente se conoce como ‘meter la pata’.

Diferencia entre error y metedura de pata

Durante su intervención en la sección ‘Laboratorio de ideas’, la profesora de Teoría de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, Bianca Thoilliez, ha establecido una distinción fundamental. Según la experta, un error es un “fallo de exactitud” o precisión en la información, como confundir una fecha o un nombre, que se soluciona con una rectificación. Por el contrario, una ‘metedura de pata‘ es un “fallo más bien de contexto” que, como ha ocurrido en este caso, exige unas disculpas.

No todo ha de decirse ni todo debe decirse en cualquier momento y lugar»

Bianca Thoillez

Experta en Educación

Thoilliez ha señalado que en una metedura de pata no importa tanto la intención, que pudo ser humorística, sino el hecho de que se pronuncia en un contexto inadecuado. “No todo ha de decirse ni todo debe decirse en cualquier momento y lugar”, ha sentenciado la profesora, subrayando que ciertas expresiones pueden pasar de ser una “exageración graciosa” a una metedura de pata dependiendo de dónde y cómo se digan.

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La vida viral de una palabra

La experta ha recurrido a la literatura para ilustrar cómo una palabra, una vez pronunciada, cobra vida propia, una idea que el dramaturgo Víctor Hugo plasmó en su poema ‘Le Mous‘. En el siglo XIX, Hugo imaginaba esa palabra corriendo por las calles hasta encontrar al aludido para crear “un enemigo mortal”. Este concepto, ha explicado Thoilliez, se ha magnificado en la actualidad con la llegada de internet y las redes sociales.

Hoy, ha continuado la profesora, “las palabras no caminan, se viralizan”, se recortan, se comparten y “se convierten en meme”. Lo que Víctor Hugo imaginó como un mensaje que llegaba a una sola persona, en la actualidad “una sola palabra llega en segundos, a millones”, ha apostillado Jorge Bustos, conductor de la sección.

Cómo reaccionar ante una metedura de pata

Ante una situación así, la primera recomendación de Bianca Thoilliez es la “humildad”. La experta aconseja reconocer el fallo “cuanto antes” y disculparse “sin medias tintas”, evitando justificaciones. “Somos dueños y responsables de nuestras palabras, también de las que nos arrepentimos de haber pronunciado”, ha afirmado. En la misma línea, Jorge Bustos ha añadido su propia reflexión: “La calidad moral de una persona, esto lo digo yo, se mide en la forma que tiene y la velocidad y el estilo de sacar la pata cuando la has metido, ahí es donde se mide la calidad, pero no en no fallar, que fallamos todos”.

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