la regla de los 2 metros y los 50 cm

En Mallorca, los conflictos vecinales por setos, cipreses, ficus o pinos pegados a la linde son más comunes de lo que parece. Y no solo por las vistas o las hojas: la distancia a la que se plantan los árboles y arbustos respecto a la finca colindante está regulada y, si no se respeta o se deja crecer sin control, puede acabar en requerimientos, reclamaciones… y, en ciertos casos, sanciones económicas.

Fuente