Jorge Lorenzo, una de las voces más autorizadas del motor en España, ha querido poner en valor la inusitada longevidad de Fernando Alonso en la Fórmula 1. Durante su intervención en el podcast ‘Duralavita’, el expiloto balear no ha escatimado elogios hacia el asturiano, a quien define como un «obsesivo» del deporte, un factor que considera clave para seguir compitiendo al máximo nivel rozando los 44 años.
Para Lorenzo, el secreto de Alonso no reside solo en el talento natural, sino en una ética de trabajo incansable que no permite descansos. «Conozco bastante a Fernando y siempre ha sido un obsesivo de la preparación física, de estar siempre encima de karts, de coches de resistencia», explica Lorenzo. El mallorquín destaca esa inquietud constante del piloto de Aston Martin por «probarse a sí mismo en otras disciplinas», algo que, a su juicio, «siempre ha hecho muy bien».
La teoría del movimiento continuo
El análisis de Lorenzo apunta a que la continuidad ha sido el salvavidas de Alonso frente al paso del tiempo. Según el pentacampeón del mundo, en la alta competición el descanso puede ser traicionero: «Lo importante es mantenerse en movimiento. Ahora, si paras un año, lo pierdes todo; y Fernando nunca ha parado, siempre ha estado bien físicamente». Esta «pasión por su deporte», que Lorenzo califica de superior a la de muchos otros atletas, es lo que ha permitido a Alonso desafiar la biología deportiva.
Más difícil que en la época de Prost
Quizás el punto más interesante de la reflexión de Lorenzo llega al comparar la gesta actual de Alonso con la de otras leyendas de la F1, como Alain Prost, quien se coronó campeón en 1993 rozando la cuarentena. Lorenzo considera que el escenario actual es mucho más hostil para un veterano.
«Lo que está haciendo tiene un mérito tremendo porque nunca se ha visto algo así. Quizá Alain Prost en los 90 ganó con 40 años, pero es que Fernando tiene ya casi 44 y los coches de hoy vuelan», argumenta.
Lorenzo pone el foco en la exigencia física de los monoplazas modernos, sometidos a fuerzas G extremas que castigan el cuerpo de una forma que no se veía hace tres décadas: «A nivel de las curvas y el cuello… tienes que estar muy preparado. El paso por curva que tienen los coches hoy en día nunca se ha visto antes», sentencia.











