Javi Guerra fue uno de los grandes nombres propios del Derbi. El centrocampista del Valencia CF dio un paso adelante contra el Levante en busca del punto de inflexión en su irregular temporada. Después de un 2026 en el ostracismo alejado de los focos y sin la confianza de Carlos Corberán, el del Gilet emergió en Orriols para participar en los dos goles, decantar el derbi de lado valencianista y llamar a la puerta de la titularidad. El ‘8’, esta vez sí, tiró del carro, se reinvidicó a los ojos del entrenador y demostró a los ojos del valencianismo que todavía tiene mucha ‘Guerra’ por dar.
Su actuación contra el Levante fue toda una declaración de intenciones. Javi quiere recuperar su protagonismo perdido en el Valencia. El domingo dio un primer paso asumiendo galones nada más entrar al campo en medio de una situación crítica del partido (todavía con empate a cero), mostrando personalidad y explotando sus mejores condiciones futbolísticas: las que le hicieron triunfar. Vertical, llegador y diferencial. Javi recuperó su mejor versión y salió reforzado. De sus botas salió el primer gol en una de sus arrancadas marca de la casa. Su zancada rompió líneas y cambió el ritmo lento del encuentro ofreciendo líneas de pase y descolgándose con conducciones valientes. El Guerra de siempre. También a las órdenes de Corberán la temporada pasada en una segunda vuelta de ‘Champions’.
Javi quedó relegado a un segundo plano desde la sonrojante derrota contra el Celta de Vigo en Balaídos que abrió 2026. Aquella tarde salió señalado y perdió definitivamente su condición de titular. Desde entonces es carne de banquillo. Por primera vez desde su irrupción salvadora en el Valencia CF, Guerra encadena seis suplencias consecutivas: Elche (13′), Getafe (3′), Espanyol (2′), Betis (0′), Real Madrid (9′) y Levante (32′). Ni siquiera salió de inicio en los cuartos de final de la Copa contra el Athletic. Cada vez era más invisible para el entrenador.
La pérdida de influencia de Javi en el equipo viene de lejos. SUPER ya publicó a mediados de diciembre la preocupación que existía en el club y en el cuerpo técnico por el nivel de Guerra. El ‘8’ perdió impacto en el juego y eso se tradujo en preocupación en Paterna. Y también en Mestalla. El estadio le despidió con una sonora pitada tras ser sustituido contra el Sevilla. Por si fuera poco, la pérdida de protagonismo de Javi coincidió con el crecimiento físico y futbolístico del suizo Filip Ugrinic.
Corberán decide
Lejos de darlo por perdido, Corberán ha seguido trabajando en Paterna en busca de la mejor versión de Javi. El técnico, satisfecho con el comportamiento del jugador en los entrenamientos, necesitaba una respuesta competitiva del futbolista y el domingo llegó a lo grande. Guerra quiere volver para quedarse. Corberán tiene ahora la última palabra. El técnico deberá decidir si vuelve al once titular directo o tendrá que seguir aprovechando sus oportunidades. Sea como sea, la vuelta de Guerra se celebra. Solo hay que ver cómo sus compañeros lo abrazaron y se alegraron de su actuación. Lo del domingo fue algo más que una victoria para Javi.












