Este martes, 17 de febrero, Marc Márquez Alentá, uno de los más grandes campeones de motociclismo de todos los tiempos, cumple 33 años y acumula unos números fabulosos, como son nueve títulos mundiales, 99 victorias en 285 grandes premios (casi una victoria cada tres grandes premios), 102 ‘poles positions’ (más de una ‘pole’ cada tres grandes premios) y 165 podios (un podio cada dos carreras).
Si al 17 de febrero de 1993 le restan exactamente nueve meses de embarazo, les saldrá que Marc Márquez, tal y como reconoció un día su madre Roser Alentá a El Periódico, fue concebido la noche de Wembley, cuando Juliá Márquez y su esposa celebraron a lo grande, como cientos de parejas en Catalunya (hubo un auténtico ‘baby boom’), el golazo de Ronald Koeman, en el minuto 111, frente a la Sampdoria, en el estadio de Wembley, donde el Barça conquistó su primera Copa de Europa.
Marc Márquez conversa con el italiano Giacomo Agostini, poseedor de 15 títulos mundiales. / ALEJANDRO CERESUELA
La carrera del mayor de los Márquez Alentá (su hermano Àlex, subcampeón del mundo de MotoGP, tiene 29 años) está, en efecto, repleta de éxitos y, sobre todo, de récords de precocidad, logrados, no solo cuando se coronó campeón tanto en 125cc (2010) como en Moto2 (2012) sino, sobre todo, cuando debutó con Honda, en 2013, en la categoría reina y superó todos los récords de Kenny Roberts y Freddy Spencer, siendo el piloto más joven en conseguir la ‘pole’, el ‘podio’, la victoria y el título mundial, que conquistó, en 2013, su primer año en MotoGP, con 20 años y 266 días, mejorando los 21 años y 258 días de su ídolo, el norteamericano Freddy Spencer, que lo conquistó en 1983.
Desde que pisó el Mundial de motociclismo, Marc Márquez, calificado por muchos como ‘ET’ y ‘il cannibale’, ha sido considerado por todos los pilotos y miembros del ‘paddock’ del Mundial como un auténtico innovador y un piloto inteligentísimo, audaz, valiente, determinante, tal vez excesivamente aguerrido, que arriesga siempre con la intención de conocer cuáles son los límites de su moto y de la pista.
“Caerse forma parte de esta profesión, si te quedas en casa, en el sofá, no te caes nunca, jamás te harás daño, pero nunca ganarás carreras ni títulos”, suele decir MM93, cuando le comentan que, al final del año, siempre está entre los tres que más veces se han caído. Y, también, entre los tres que más han ganado.
Cuando Marc Márquez se pasó toda la vuelta de honor, en Motegi (Japón), llorando dentro del casco y gritando «¡Sí que ho he fet!», era porque él mismo y solo él se había impuesto el reto de superar tantas operaciones y dolor para volver a proclamarse campeón del mundo. Fue el regreso más impresionante de la historia del deporte.
La historia del muchacho que hoy cumple 33 años, junto 24 horas después de que Valentino Rossi, su gran adversario, cumpliese los 47, está marcada no solo por la imposición de un nuevo estilo de pilotaje, aguerrido, espectacular (nadie se tumba sobre el asfalto como él y nadie protagoniza sus ‘salvadas’, que se han hecho ya históricas) y exitoso, sino por la mentalidad a prueba de bombas, de caídas, de fracturas, de lesiones, de rehabilitaciones y de superación.
El año pasado, cuando Marc Marquez Alentá, conquistó su noveno título mundial de motociclismo, se pasó la vuelta de honor a Motegi (Japón) llorando desconsoladamente y gritando, en el interior de su casco, “¡Sí que ho he fet!” Porque ése era su reto personal. Quería demostrarse a sí mismo que, después de años de dolor y cuatro operaciones tras romperse el húmero derecho en Jerez, podía volver a ser el mejor del mundo y demostrarle a todos los que lo intentan que “sí se puede”. “Ya estoy en paz conmigo mismo. Era el reto más grande de mi vida y por eso grité lo que grité, porque era una conquista mía, para todos los míos, pero mía, pues fui yo quien se puso el listón tan arriba y era yo quien debía saltarlo”.

El equipo de Marc Márquez lo mantena en Brno tras un gran victoria. / ALEJANDRO CERESUELA
Por eso la camiseta de su celebración era rojo Ducati, rojo pasión y rojo empuje, determinación. Por eso el eslogan era ‘More than a number’. Mucho más que un número. No era (solo) el noveno título mundial. No era (solo) el séptimo título de la categoría reina. Era el título que certificaba que el mejor de todos los tiempos había conseguido algo que nunca antes se había logrado: reconquistar el título mundial de la máxima categoría 2.184 días después, de 2019 a 2025.
Y, ahora, un día de estos, la fábrica italiana Ducati anunciará la renovación del contrato de Marc Márquez por dos temporadas más (2027-2028) con el equipo dominador de las últimas temporadas, lo que le garantizará mantener en sus filas al mejor en un momento donde fábricas y escuderías tratan de conquistar a los mejores campeones de cara al importantísimo cambio que se producirá, la próxima temporada, cuando las motos pasen a ser de 850cc, con menos ayudas al pilotaje, menos aerodinámica y un cambio que nadie sabe aún cómo afectará a cada marca y piloto, como es el pase de Michelin a Pirelli. Un cambio que añadirá aún más valor a las manos y pericia de los mejores.
Y, dentro de nada, el último fin de semana de este mes, el Mundial arrancará con su primer gran premio, en Buriram (Tailandia), teniendo, sin duda, al mayor de los Márquez Alentá como principal candidato al título y, sin duda, al ‘Pistolas’, su hermano, como primer pretendiente a destronarlo.
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