Desde principios de este mes, se ha estado viendo algo inusual en los semáforos de Granada, los dispositivos muestran la luz roja y ámbar encendidas a la vez, justo antes de que se ponga verde. Tras varios meses de prueba en los cruces del barrio de la Chana y luego en la Carretera de la Sierra, el centro de Granada ya cuenta con estos semáforos.
Aunque en el norte de Europa ya era habitual ver esta práctica, Granada es pionera en traerla a España. Este nuevo modelo se está usando para reducir el tiempo de reacción al inicio de la marcha y mejorar la fluidez del tráfico urbano.
¿Cómo funciona?
Rojo, verde y amarillo fijo para hacer la transicion de rojo a verde, esa es la secuencia tradicional de los colores en España. En Granada se ha incorporado ahora una fase intermedia antes de que el semáforo pase a verde: de manera gradual, los semáforos de la ciudad mostrarán simultáneamente las luces roja y ámbar fijas durante los últimos segundos previos al cambio a verde.
El propósito de esta medida es mejorar la eficiencia en la gestión del tráfico, acortando el tiempo de espera de los vehículos. Este aviso luminoso solo se activa cuando los coches están detenidos ante un semáforo en rojo y sirve para advertir a los conductores de que el paso en verde se producirá en breve. Así, se evita la pérdida de entre 0,5 y 1,5 segundos, que normalmente transcurren desde que se enciende el verde hasta que el coche inicia la marcha.
Sin embargo, no existe un criterio unificado sobre cuánta antelación tiene esta doble señal. Mientras que la Policía Local asegura que se activa un segundo antes, el Área de Movilidad sostiene que lo hace con dos segundos de margen y subraya que, aunque pueda parecer una diferencia mínima, resulta relevante: “si un cruce cuenta con tres fases, hablamos de seis segundos, lo que supone casi un 7 % del tiempo habitual del ciclo”.
Un semáforo en rojo frente a la sede de Telefónica / Eduardo Parra – Europa Press – Archivo
¿Esta medida es legal?
El Ayuntamiento aclara que cumple plenamente con el Reglamento General de Circulación y que la clave está en el significado de la luz amarilla fija, recogida en el artículo 146, donde se explica expresamente que la luz amarilla fija obliga a detenerse.
Según la normativa, mientras no se encienda el verde, el conductor debe permanecer detenido. La luz ámbar obliga a parar en las mismas condiciones que una luz roja, salvo que detenerse no sea seguro. Por tanto, que el rojo y el ámbar estén encendidos al mismo tiempo no autoriza a arrancar: únicamente sirve para avisar de que el semáforo va a cambiar a verde de manera inminente.














