La industria automovilística está experimentando una transformación hacia la sostenibilidad, pero los datos revelan una brecha considerable entre las intenciones ecológicas y las decisiones reales de compra La pregunta es clara: ¿Hasta qué punto están dispuestos los conductores a pagar más por una opción que reduzca su huella de carbono?
Según una encuesta reciente realizada en Instagram por AUTODOC, plataforma online europea de venta de piezas de recambio, el 30 % de quienes poseen un vehículo desconocen la existencia de piezas de repuesto ecológicas. Y un dato más revelador aún: el 24 % solo las compraría si el precio no supera al de las alternativas convencionales, mientras que el 18 % opta directamente por la alternativa más económica sin considerar el impacto medioambiental. Estos datos evidencian que, aunque el discurso sostenible está ganando terreno, la cartera sigue siendo el factor decisivo para la mayoría de los conductores.
Resultados de la encuesta de AUTODOC en Instagram sobre la disposición de compra hacia piezas ecológicas. / Cedida
La respuesta al dilema ecología-economía no es sencilla. Los servicios sostenibles en el sector automotor abarcan desde el embalaje hasta el envío neutro en carbono, pasando por piezas fabricadas con materiales reciclados. Un ejemplo reciente ilustra la complejidad del proceso: Kia lanzó una alfombrilla para el EV3 fabricada en plástico recuperado de la Gran mancha de basura del Pacífico. Su composición (40 % de plástico oceánico, 35 % de termoplástico vulcanizado y 25 % de material inorgánico) requiere su clasificación, limpieza y certificación según el estándar de cadena de custodia de DNV, que autentifica el origen de cada gramo de material.
«Nunca pensé que escribiría sobre las alfombrillas de coche, pero si ayudan a limpiar el océano, merecen toda nuestra atención», señala Alexandru Lazariuc en su análisis del sector. Kia colabora en este proyecto con The Ocean Cleanup desde 2022 y se ha propuesto como objetivo utilizar un 20 % de plástico reciclado en todos sus vehículos para 2030. Sin embargo, dicho compromiso medioambiental tiene un coste adicional que muchos consumidores no están dispuestos a asumir.
La logística sostenible requiere más tiempo que la entrega convencional
El envío ecológico añade otra capa de complejidad. Según datos de DHL eCommerce, la entrega estándar de piezas de automóvil a España desde la Europa central tarda entre 3 y 6 días. Sin embargo, la logística neutra en carbono exige la consolidación de los pedidos; es decir, agrupar los envíos por regiones para optimizar las rutas, lo que acaba incrementando los plazos de entrega.
Para Galicia, región situada en el extremo noroccidental peninsular y clasificada parcialmente como «zona remota» por los operadores logísticos, esto implica unos tiempos de espera superiores a la media nacional. Además, las frecuentes borrascas atlánticas que afectan a ciudades como Santiago, Vigo y A Coruña, complican aún más la logística. Los datos de AUTODOC muestran que cuando la diferencia de precio aumenta entre las opciones de envío, la proporción de clientes que elige la alternativa ecológica disminuye de forma considerable.
«La transición hacia una economía circular resulta decisiva para reducir nuestro impacto climático. Es necesario que la sociedad cambie sus patrones de consumo y producción«, afirma Louise Wohrne, responsable de sostenibilidad en MEKO, grupo líder en el mercado nórdico de recambios que fue reconocido por EcoVadis entre el 35 % de las empresas con mejor desempeño sostenible.
La geografía encarece las opciones sustentables
La paradoja gallega resulta especialmente interesante. La región, conocida por su fuerte conciencia medioambiental y sus espacios naturales protegidos, se enfrenta a una contradicción: mientras sus habitantes valoran la sostenibilidad, la geografía periférica encarece y retrasa las alternativas ecológicas. El dilema se acentúa cuando los conductores necesitan piezas urgentes para efectuar reparaciones que no pueden esperar.
Lazariuc plantea una pregunta directa: «¿Pagarías el mismo precio por piezas fabricadas con materiales reciclados que por las convencionales?». La respuesta del mercado sugiere que la sostenibilidad puede convertirse en mainstream solo cuando no implique sacrificar el bolsillo o el tiempo.
Asimismo, las regulaciones europeas de sostenibilidad se endurecen cada trimestre: lo que hoy parece una opción prémium, mañana podría convertirse en un requisito básico. Las empresas que aprendan a trabajar con materiales secundarios complejos antes que sus competidores obtendrán una ventaja real. Mientras tanto, los conductores gallegos, como el resto de europeos, continúan debatiéndose entre sus principios ecológicos y sus decisiones de compra reales, donde el precio sigue siendo el rey.













