Con el humor de ‘La hora chanante’ y ‘Muchachada nui’ no había medias tintas. O lo amabas o lo odiabas. Es lo que tienen las apuestas diferentes. Y diferentes, y mucho, eran esos dos programas creados por Joaquín Reyes que han sido cantera de grandes cómicos: Raúl Cimas, Carlos Areces, Pablo Chiapella, Ernesto Sevilla, Julián López, Aníbal Gómez… Varios de ellos vuelven a reunirse en la nueva serie de Atresplayer ‘Rafaela y su loco mundo’, que tira de humor surrealista. En ella, Reyes interpreta a una de las amigas adolescentes de la protagonista (Ingrid García-Jonsson).
–Esta nueva serie no es suya, sino de Aníbal Gómez, pero tiene mucho espíritu ‘chanante’.
Totalmente. Es una serie que tiene mucho que ver con ‘La hora chanante’. Y no solo porque estemos nosotros, sino porque es una serie con humor absurdo y que asume muchos riesgos. El tipo de humor no solo se basa en el absurdo, también rompe la cuarta pared, tiene referentes pop… Es una serie muy personal porque es de Aníbal [Gómez], pero todos venimos un poco del mismo sitio. Así que sí, es muy ‘chanante’.
–¿Cree que, como le pasó en su momento a ‘Muchachada nui’ o ‘La hora chanante’, no todo el mundo va a entender el humor de ‘Rafaela y su loco mundo’?
Supongo que habrá gente a la que le encante y otra que lo rechace, porque eso suele ocurrir cuando haces algo genuino. Aquí no hay cálculos ni voluntad de gustar a todo el mundo. Es una serie creada con absoluta libertad por parte de Aníbal, donde ha dado rienda suelta a todo su universo. Eso hace que provoque esa reacción, y es normal.
–Usted interpreta a una de las amigas de Rafaela, Debo, que incluso recita el ‘Quijote’ en algún capítulo. ¿Cómo la definiría?
Los personajes de esta serie son arquetipos. Está la guapa, que es Aníbal, nada que objetar (ríe); está la ingenua, que es Carlos [Areces], que tuvo que hacer un gran ejercicio interpretativo porque él no es nada ingenuo; y yo soy la intelectual. Y luego está Rafaela, que es la protagonista: valiente, idealista… Está inspirada en las series de adolescentes de los 80, donde los personajes estaban muy definidos. Aníbal quería jugar esa baza.
«Ahora hay más libertad que cuando empezamos, que no se podía bromear de la Iglesia ni de la monarquía»
–La protagonista es una chica (Ingrid García-Jonsson) y sus amigas son tres hombres adultos interpretando a adolescentes (Areces, Gómez y usted). Eso también es bastante distintivo.
Tres señores de mediana edad haciendo de adolescentes, que es un riesgo importante. Están libremente inspiradas en Tontili y Monguili, unos personajes que creó Carlos Areces para ‘Muchachada nui’. La serie huye completamente del tono realista: los decorados son muy exuberantes, con un colorido muy pop, muy flúor. Somos tres señores cómicos haciendo de adolescentes… Todo es artificial de forma premeditada. Y sinceramente, no sé cómo ha sido posible que se hiciera, pero es maravilloso. Me pasó lo mismo cuando hicimos ‘La hora chanante’, que pensaba: «¿Cómo es posible que esto haya salido adelante?». Y más, con el tiempo, porque no es corriente que se tomen estos riesgos en el audiovisual.
Joaquín, caracterizado para la serie ‘Rafaela y su loco mundo’ / Atresmedia
–¿Cree que hoy se podría hacer algo como ‘Muchachada nui’ en una televisión pública, como pasó entonces?
Es muy difícil que se vuelva a hacer. No por una cuestión ideológica, sino porque cuesta mucho que se apueste por un humor arriesgado. Las plataformas y las televisiones quieren referentes más claros, que se repitan ciertas fórmulas. No lo juzgo, pero precisamente por eso tiene tanto mérito que se haya hecho esta serie.
–¿Son conscientes del peso cultural que han tenido ‘La hora chanante’ y ‘Muchachada nui’ para varias generaciones? Además, fueron cantera de una gran hornada de cómicos.
Es muy halagador que se siga recordando lo que hicimos, que se continúe compartiendo los vídeos, que haya gente que nos cite como influencia. Porque la televisión es efímera y que nosotros hiciéramos algo que haya inspirado a otros nos hace mucha ilusión. A nosotros también nos pasó con Faemino y Cansado o con José Luis Cuerda. Aunque nos sorprendió que nuestro programa gustara, lo que teníamos claro es que queríamos hacer algo singular, genuino, diferente a lo que se hacía en otros sitios. Éramos muy libres y hacíamos lo que nos daba la gana, con lo que eso conlleva de que a veces acertáramos y otras no.

Imagen de ‘Rafaela y su loco mundo’ / Julio Vergne
–Dice que le sorprendió que llegaran a la tele pública, ¡pero es que incluso presentaron los Goya!
Sí, con un gran éxito de crítica, como todos sabemos (ríe). A mí me hace especial ilusión que todos sigamos trabajando, que nadie se haya quedado atrás. Eso es algo muy bonito y demuestra que había talento. Además, para nosotros aquellos programas no eran un medio, eran un fin en sí mismos. Queríamos hacerlos y desarrollarlos a tope y no nos perdimos en otras cosas.
–¿Cree que el humor tiene ahora más miedo que antes?
No.
–Pero ahora tenemos el caso reciente de Quequé, que ha decidido retirarse temporalmente tras la polémica por una parodia.
Aquí lo que ha entrado en juego son las redes sociales. Existe acoso y violencia digital, y eso lo sufre todo el mundo: el cómico, el tertuliano… Está claro quién está detrás porque se quieren callar ciertas voces, pero no estamos en un mal momento para el humor. Hay muchos tipos de comedia, mucha gente haciendo humor muy diferente y mucha libertad, más que cuando empezamos.

Los protagonistas de ‘Rafaela y su loco mundo’ / Atresmedia
–¿Más que antes?
Sí. Cuando nosotros empezamos a hacer monólogos nos decían que no se podía bromear ni sobre la Iglesia ni sobre la monarquía. Ahora hay más libertad. El problema es que las redes sociales se usan muchas veces para acosar y violentar.
–Las redes también han servido para crear una cantera de cómicos, algunos de los cuales llegan luego a la televisión.
Totalmente. También son un sitio donde ahora mismo se hace una comedia muy divertida y original. Y hay algo que me llama la atención, que es que hay gente que ni siquiera tiene interés en dar el salto a la tele porque se siente cómoda en las redes. Tienen sus seguidores, mucha libertad para crear y pueden hacer un humor más directo, con un lenguaje propio. Además, están presentes en todo el proceso creativo, algo que me recuerda mucho a lo que hacíamos nosotros en ‘La hora chanante’.
–¿Les pasa igual en ‘Rafaela y su loco mundo’?
Sí. Los guiones son de Aníbal [Gómez], Ernesto [Sevilla] dirige y Aníbal también se encarga de un par de capítulos. Son dos figuras muy presentes en todo el proceso y eso le da mucha personalidad a la serie y la conecta con los programas que hicimos. Además, nosotros también aportamos y nos daban libertar para improvisar.
–Sus imitaciones, sus ‘celebrities’, se hicieron muy populares. ¿Tuvo problemas con algunas personas a las que parodió?
La gente está en su derecho de que no les guste. Yo intentaba que las parodias no tocaran temas personales, sino que simplemente se hiciera humor de la imagen pública de los personajes. Pero hubo gente a la que no le gustó. Sánchez Dragó dijo que era lo peor que había visto en su vida, a Luis Cobos tampoco le gustó mucho… Pero en general fueron bien recibidas. Me sorprende, porque yo era muy libre para hacer las parodias y las hacía pensando que nadie las iba a ver, porque si no, hubiera estado más cohibido y me hubiera resultado muy difícil crear.
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