Muchos premios pero una sola propuesta ganadora del Benidorm Fest. Tony Grox y LUCYCALYS se alzan con la Sirenita de Oro y se llevan 150.000 euros en la quinta edición del festival. La tensión, que se mantuvo hasta el final, contó con propuestas de la talla de Izan Llunas, Asha y Rosalinda Galán con opciones hasta el último momento. Pero al final, la canción T AMARÉ, marcada por una letra sencilla pero pegadiza, se impuso a las 12 propuestas que llegaron a la gran final.
Hay que dar la enhorabuena a RTVE por la decisión de no desvelar las puntuaciones hasta el último momento. Así consiguieron generar más expectación de cara a una gala final con claros favoritos, pero con una incógnita latente. Quizá de esta manera el público volvería a revisar las actuaciones desde cero, sin más condicionantes que los gustos personales o las mejoras de cara a la nueva gala. Aunque para eso hubiera sido mejor abrir líneas tras la actuación de los 12 participantes.
Mayo, que abrió la gala, se desinfló con su canción «Tócate» / RTVE/ROBERTO MORENO MOYA
El primero en quitar las telarañas del escenario fue Mayo, que arrastraba un gran fandom con su tema Tócame, una propuesta realizada íntegramente por su equipo. En este segundo pase mantuvo las voces pregrabadas para dar más intensidad a su actuación sin perder de vista la coreografía, la parte más importante del número. Sigue siendo una propuesta con falta de entrega e insípida, aunque encaja bien entre el público del festival. Porque Mayo sabe lo que hace. Caso diferente es el de Kitai: a entrega no le gana nadie, pero su fórmula tiene menos gancho con el público objetivo del festival.
Siguiendo el orden de actuaciones, con Asha ocurre algo que pesó en su contra (aunque no para el jurado, que le dio su máxima puntuación). Su cinematografía, que fue una gran sorpresa en la semifinal, pierde impacto cuando se ve por segunda vez. Ese fue su principal arma el jueves y terminó jugando en su contra en la final. En estas repeticiones resultan más efectivas las puestas en escena de baile, y la bachata del internacional Dani J apareció en pantalla para mantener su baza de moverse mucho sin despeinarse. Por no sorprender, no lo hace ni la moto voladora de The Quinquis que, todo sea dicho, tampoco elevaron su nivel de entrega.

El voto demoscópico premia la propuesta del joven Izan Llunas en el Benidorm Fest 2026 / ROBERTO MORENO MOYA
Los siguientes en salir al escenario, separados por un breve e innecesario regreso de Jesús Vázquez a la música, fueron Izan Llunas y Mikel Herzog Jr. Y tan separados como sus intervenciones estuvieron sus niveles. Mientras Izan potenció todos sus puntos fuertes y demostró el gran futuro que tiene por delante, ganándose así al voto demoscópico, Mikel se quedó a medio camino entre la intención y los hechos. Él mismo fue consciente y terminó afectado en su entrevista posterior con Inés Hernand. La única balada de la final perdía así el poco fuelle que le quedaba. Y eso que podría haber escalado puestos, porque la horterada de Maria León & Julia Medina volvió a resultar tan pobre como la primera vez que se vio sobre el escenario del Benidorm Fest
Y llegó el momento de Rosalinda Galán. Una artista que ha conseguido trascender el producto español para crear una canción tan rica en estilos como minimalista en presencia escénica. Una opción que permite que brille aún más la canción. Mataora tendría que haber representado a España en Eurovisión si el mundo no se hubiera convertido en un campo de batalla. Salir después de una artista así es un gran inconveniente. Ni Kenneth logró sobreponerse a la situación con el fulgor y el fuego de su canción (y eso que en esta ocasión se encendieron todas las llamas del escenario) .

Rosalinda Galán deslumbra con su canción «Mataora» y su juego de sombras / ROBERTO MORENO MOYA
La gala encaraba su recta final con una de las canciones favoritas del público. Los argentinos Miranda! y el oriolano Óscar Ferrer (a quien habría que recordarle que la Vega Baja no es Murcia) demostraron que les sobran tablas para repetir con la misma soltura el directo del pasado jueves. Y no solo eso, sino que volvieron a provocar risas entre el público, pese a su falta de conexión con el tema en sí. Y, por último, para cerrar, la Nochentera de esta edición. Tony Grox y LUCYCALYS demostraron de nuevo con T AMARÉ que cuando una canción tiene aura, no hay escenografía insípida que impida que el público grite y la sienta. De ahí a que tanto público como jurado colocasen su propuesta entre lo más alto de sus votos, lo que se tradujo en una victoria clara.
Y no solo ganaba el que alcanzase la Sirenita de Oro y los 150.000 euros. Gracias al convenio de RTVE con Univisión, Tony Grox y LUCYCALYS también tendrán la oportunidad de viajar a Miami para grabar un single con un productor internacional y realizar promoción en el mercado latino. También se entregó el Premio Spotify, que llevará a Asha, su ganadora, a Estocolmo para hacer turismo y grabar un Spotify Single. Dos premios que amplían las posibilidades de expandirse en la industria musical. Un cambio positivo para los participantes donde, por encima de todo, se vela por su futuro.
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